Estados Unidos recientemente ha sido testigo de condiciones climáticas extremas que han alertado a gran parte del territorio nacional.
El pasado fin de semana se registraron temperaturas bajas en la ciudad de Nueva York que llegaron a superar las temperaturas extremas registradas en la Antártida. El territorio neoyorquino alcanzó -16 °C, con una sensación térmica aproximada de -26 °C, mientras que en otras localidades del país norteamericano la sensación térmica pudo llegar hasta los -40 °C.
Las temperaturas registradas en la estación estadounidense McMurdo, en la Antártida, fueron de aproximadamente -6 °C, lo que indica que en Nueva York estaba haciendo mucho más frío de lo que se registró en uno de los lugares más fríos del planeta.

En este momento Hawái se encuentra con las alarmas encendidas, pues las condiciones meteorológicas han obligado a tomar medidas preventivas para hacerles frente.
El gobernador Josh Green indicó el cierre de las escuelas del Departamento de Educación, así como de las oficinas estatales, durante este lunes 9 de febrero, ya que se espera que haya precipitaciones importantes que afecten el curso normal de las actividades.

Fuertes vientos arribarían al territorio en localidades como Kauai, la Gran Isla de Hawái, Lanai, Kahoolawe, Oahu, Niihau, Molokai y Maui, y podrían llegar hasta casi 100 kilómetros por hora.
A raíz de estas condiciones podrían presentarse caídas de árboles, daños en infraestructura de viviendas y caída de redes eléctricas, por lo que se recomienda tener un plan de acción ante posibles cortes eléctricos que puedan presentarse en medio de la contingencia.
Del mismo modo puede que los turistas que hayan decidido viajar estas fechas al territorio de Hawái, deban aguardar en sus hoteles, ya que estar cerca de las playas puede ser sumamente peligroso.
Lo recomendable en estos casos es evitar conducir. La caída de árboles supone un riesgo importante que puede ser evitado quedándose en casa. También se aconseja hacer constantes inspecciones de los objetos que permanecen al aire libre: si se prevé el riesgo de que alguno de estos pueda ser llevado por el viento, lo mejor sería mantenerlo dentro de un espacio cerrado.
El NWS precisó: “Una advertencia de vientos fuertes significa que se esperan vientos de al menos 64 km/h, con ráfagas superiores a 96 km/h. Manténgase alejado de cables eléctricos caídos”.

La probabilidad de que haya inundaciones está vigente, por lo cual es importante estar conectado con fuentes de información oficiales, donde las autoridades, de ser necesario, estarían informando de alertas de evacuación que deben ser acatadas. “Las carreteras propensas a inundaciones y otras zonas bajas podrían estar cerradas debido a la escorrentía elevada y el desbordamiento de arroyos”, indicó el Servicio.

Aunque gran parte de las alertas van hasta el lunes 9 de febrero, hay unas que permanecerán activas hasta el martes por la posibilidad de que grandes olas hagan presencia.
De acuerdo con la información citada por Newsweek, podrían llegar hasta los 4,5 metros de altura; por tanto, también se advierte de lo peligroso que puede ser navegar bajo estas circunstancias, por lo que se aconseja abstenerse de hacerlo.
Cuando las autoridades retiren las alertas, asegúrese de hacer una inspección estructural de su vivienda para verificar si sufrió algún daño importante o si debe realizar alguna intervención por debilitamiento en la estructura.
