Estados Unidos es un país donde confluyen múltiples culturas entre ellas las latinas y las celebraciones de final de año serán un momento en el cual sus tradiciones culturales se harán evidentes en el territorio nacional.
La migración de personas de diferentes partes del mundo al territorio estadounidense ha contribuido a que estas prácticas lleguen y se instalen en un territorio que está en muchas ocasiones lejos de los países de los que son sus raíces.

Acá le contamos cuáles son algunos de esos rituales de las familias latinas que residen en los Estados Unidos, entre uvas, maletas y ropa interior se prepara la gran celebración para recibir el año nuevo.
Una de ellas es comer uvas tan pronto inicia el año nuevo. Se prepara con anterioridad 12 uvas para que cada miembro de la familia las coma pasadas las 12 de la medianoche y cada uva representa cada mes del año que está iniciando.
Otra de ellas es usar la ropa interior de un color en específico, hay diferentes colores entre los cuales se encuentran el rojo, amarillo, verde y blanco; cada uno de estos tiene un significado en específico.
El color rojo representa el amor y la pasión; el amarillo, prosperidad; el verde, salud y bienestar; el blanco paz y armonía.
Aunque esto puede ser algo transversal, en las familias latinas se acostumbra que las prendas utilizadas en esta fecha en particular deben ser nuevas.
Hay una práctica en medio de esta celebración que es tan pronto marca el reloj las 12 se da una vuelta al vecindario con una maleta de viaje, esto según se cree llevaría a que el año que está empezando será uno lleno de viajes.
Hay quienes antes de la media noche hacen un “aseo general” a sus viviendas, esto con el fin de sacar todo lo malo y empezar un año con energías nuevas.
En algunos hogares se acostumbra cuando llega el año nuevo tomar lentejas y arroz y lanzarlos al aire para que el año este colmado de prosperidad y abundancia.

En algunos países latinoamericanos es usual armar el “muñeco de año viejo”, este se arma imitando la figura humana con ropa vieja y cuando el año se acaba se quema como símbolo de purificación y que el año ha terminado, este es rellenado con aserrín o en ocasiones con papel periódico para facilitar la incineración.
También es usual en medio de los saludos familiares cuando el reloj indica que ya llegó otro año, darse un beso con cada uno de los presentes, como muestra de fraternidad.










