El operativo que terminó con la caída de alias Naín o Bendito Menor no solo dejó un resultado para la Fuerza Pública. También sirvió al presidente Abelardo De La Espriella para marcar, con una frase contundente, la que podría ser la política de seguridad de su gobierno.
Hoy es un gran día para Colombia. La Operación Centinela de la Patria dio un golpe contundente al narcoterrorismo: gracias a una acción impecable de nuestra Policía Nacional y de un comando especial de la DIJIN, fue dado de baja alias Naím o “Bendito Menor”, uno de los criminales… pic.twitter.com/q4cwdqLnGM
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) September 4, 2026
“La paz en la que cree este gobierno es la paz que se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República. Esa es la única paz verdadera y duradera”, dijo el mandatario durante la presentación de los resultados de la operación Centinela de la Patria.
La declaración no fue una referencia aislada dentro de su discurso. De La Espriella construyó alrededor de ella una defensa abierta del uso de la fuerza estatal contra las organizaciones criminales y planteó que el Estado no debe sentarse a negociar con quienes continúan delinquiendo.

En su intervención, cuestionó las fórmulas en las que, según sostuvo, el Gobierno termina concediendo beneficios a los grupos armados a cambio de acuerdos y contrapuso ese modelo con una estrategia basada en la acción de las autoridades, la persecución de los delincuentes y el cumplimiento de la ley.
Según explicó, desde su posesión había ordenado convertir al señalado narcotraficante en un objetivo de alto valor y sostuvo que durante más de 20 días la cúpula militar y policial, junto con el Ministerio de Defensa, concentraron esfuerzos en localizarlo.

El resultado, dijo el mandatario, demuestra que cuando las instituciones actúan de manera coordinada, las estructuras criminales pueden ser golpeadas.
Bendito Menor era señalado por las autoridades como uno de los principales responsables de actividades criminales en La Guajira y el Caribe, entre ellas narcotráfico y extorsión.

La operación fue ejecutada por un comando especial de la Dijín, identificado por el presidente como Los Lobos, cuyo lema es “No hay refugio”. De La Espriella calificó la acción como “impecable” y la convirtió en el primer gran ejemplo público de la ofensiva que, según su discurso, emprenderá su administración contra los grupos dedicados al narcotráfico y la extorsión.
“La gente de bien no volverá a sentir miedo”, afirmó el presidente, al tiempo que advirtió que el temor debe cambiar de lado. “Los que tienen que sentir pánico y terror son los delincuentes”, manifestó.

En ese mismo sentido, el presidente dijo que Colombia pasó demasiado tiempo “arrodillada” ante el crimen y que ahora será el Estado el que utilice su capacidad coercitiva para recuperar el control.
