La falta de lluvias y las altas temperaturas comienzan a pasar factura en el Cauca.
Patía, Balboa y Santander de Quilichao enfrentan dificultades relacionadas con el abastecimiento de agua, mientras las autoridades buscan contener los efectos de la temporada seca.

La sequía reduce los caudales y obliga a tomar medidas en el Cauca
La situación más reciente se presenta en Balboa, donde la Administración Municipal declaró la calamidad pública debido a las afectaciones asociadas con la sequía, las altas temperaturas y los incendios de cobertura vegetal.
Uno de los puntos que más preocupa es la quebrada La Luna, principal fuente de abastecimiento de agua para la cabecera municipal.
De acuerdo con la información divulgada por la administración local, el caudal de esta fuente se redujo aproximadamente un 60 %.
Esto amenaza la continuidad del suministro para la población urbana y también afecta a comunidades rurales.
La declaratoria quedó establecida mediante el Decreto 058 de 2026, según la información reportada sobre la decisión municipal.
La medida busca fortalecer la capacidad de respuesta frente a la emergencia y facilitar la gestión de acciones de atención y recuperación.
En Patía, la situación llevó a la Alcaldía a declarar la calamidad pública desde agosto.
La Administración Municipal informó que la decisión fue adoptada ante el desabastecimiento de agua, las condiciones climáticas y los incendios forestales registrados en diferentes sectores.
La medida fue establecida mediante el Decreto 082 del 8 de agosto de 2026 y, según la Alcaldía, permanecerá vigente hasta el 31 de diciembre de este año.
El municipio señaló que sus capacidades resultan insuficientes para atender por sí solo la emergencia y que, por ello, se requiere coordinación con la Gobernación del Cauca y el Gobierno nacional.
La problemática no es nueva para algunas comunidades de Patía.
En julio, la propia Alcaldía informó sobre la entrega de 21.000 litros de agua potable a familias de la vereda Piedra de Moler, como respuesta a las dificultades de acceso al recurso hídrico.
A este panorama se suma Santander de Quilichao, donde se implementó un racionamiento del servicio de acueducto debido a la disminución de las fuentes de abastecimiento, según reportes publicados el 10 de septiembre.
La situación se explica por la reducción de los caudales en medio de la temporada seca y las altas temperaturas.
La medida busca administrar las reservas disponibles y evitar que el desabastecimiento avance hacia un escenario más crítico.

El problema ya había sido advertido por las autoridades departamentales.
En junio, el jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo del Cauca señaló que Patía, Mercaderes, Balboa y Bolívar estaban entre los municipios del sur del departamento con mayor vulnerabilidad frente al desabastecimiento de agua.
La Gobernación también había solicitado apoyo de la UNGRD para contar con carrotanques ante posibles emergencias.
La situación ocurre mientras el Ideam mantiene el seguimiento de las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño.
Esto no significa que cada episodio de falta de agua sea causado exclusivamente por El Niño.

En el caso del Cauca, las administraciones municipales también han relacionado la emergencia actual con factores como la reducción de las lluvias, las altas temperaturas y la disminución de los caudales.
Por ahora, las autoridades mantienen el llamado a hacer un uso responsable del agua y a reforzar las medidas de prevención frente a incendios forestales.
La evolución de los caudales será determinante para establecer si las restricciones pueden aumentar o si las lluvias permiten recuperar las fuentes de abastecimiento.
