El siete de junio de 2024, el entonces precandidato a la presidencia Miguel Uribe Turbay fue víctima de un atentado que semanas después le cobraría la vida. En las investigaciones se logró determinar que la orden del crimen venía directamente de la disidencia de la Segunda Marquetalia, pero, al sol de hoy, no han podido ni siquiera imputarlos.

Han sido varios los intentos de imputar a Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez; José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever; Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, quien estaba en la JEP; Gener García Molina, alias Jhon 40; Jhon Jairo Bedoya alias Rumba; Alberto Cruzlobo, alias Enrique Marulanda y Diógenes Medina Hernández, alias Gonzalo, todos cabecillas de la Segunda Marquetalia, relacionados con el crimen.
El asunto parece lógico pero es de procedimiento, los cabecillas del grupo terrorista tenían que ser notificados, algo que en la práctica resulta casi imposible. No solo son prófugos, también están refugiados en el monte.

Así paso año y medio del crimen cometido por un menor de edad en el barrio Modelia, al occidente de Bogotá, y la Segunda Marquetalia no ha sido imputada.
Por eso, la Fiscalía tomó la decisión de publicar los emplazatorios, para citar a audiencia, declarar la contumacia de los cabecillas de este grupo criminal, e imputarlos por su participación en el magnicidio de Miguel Uribe Turbay como reos ausentes.

SEMANA también conoció que la Fiscalía está evaluando y hay una gran posibilidad de que el crimen del entonces precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay sea catalogado como imprescriptible.
La decisión se tomaría por dos motivos, primero la magnitud del asesinato de quien en ese momento era un candidato viable a la presidencia y senador del Centro Democrático. Segundo, porque además de tener claro que la Segunda Marquetalia ordenó el crimen cometido por la oficina de sicarios en Bogotá, hay nuevas pistas que podrían llevar a los autores intelectuales.
