La Corte Suprema de Justicia confirmó la condena de 33 años de cárcel en contra del patrullero de la Policía Wilmer Alarcón Vargas por el crimen del joven grafitero Diego Felipe Becerra. El integrante de la Fuerza Pública deberá responder por el delito de homicidio agravado tras la muerte del adolescente de 16 años.
Este capítulo judicial arrancó cuando la Procuraduría acudió al recurso de casación en contra de la sentencia que un juez había expedido sobre el patrullero Alarcón Vargas por su participación en el homicidio del joven artista.
Esa decisión llevó a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema a imponer: “En consecuencia, con base en las consideraciones que anteceden, a Wilmer Antonio Alarcón Vargas como pena principal por la señalada conducta punible, cuatrocientos (400) meses de prisión”. Es decir, 33 años de cárcel por el crimen del grafitero.
Así fue como se resolvió parcialmente el recurso que presentó la Procuraduría sobre la sentencia del 10 de mayo de 2021, dada por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, que confirmó la condena contra el patrullero Wilmer Alarcón por homicidio agravado.

La otra condena contra Alarcón
Esta no es la primera condena contra el integrante de la Policía por este caso, pues en diciembre del año pasado, la Sala de Casación Penal también lo sentenció a 19 años de cárcel por los delitos de favorecimiento al homicidio y tráfico de armas de fuego.
En esa decisión también se modificaron las condenas contra el teniente coronel Nelson Jesús Arévalo Rodríguez, el subintendente Fleyber Leandro Zarabana Payán y el sargento Juan Carlos Leal Barrero, por ese mismo delito.
El grupo de uniformados de la Policía terminó condenado por conseguir un arma de fuego que fue implantada en la escena del crimen para encubrir el homicidio cometido por el patrullero Wilmar Antonio Alarcón, ahora condenado a 33 años de cárcel por el crimen de Becerra.
En ese momento, la Corte Suprema expuso: “El patrullero Wilmer Antonio Alarcón, ninguna relación tiene con las funciones que constitucional y legalmente le corresponden, más aún cuando las conductas objeto de acusación, por el contrario, resultan abiertamente opuestas a las funciones constitucionales de la fuerza pública y, por supuesto, ajenas al campo de competencia de la justicia penal militar”.
El próximo 19 de agosto se cumplirán 15 años del homicidio de Diego Felipe Becerra, quien murió cuando estaba en compañía de otros tres adolescentes, pintando grafitis con aerosol a la altura del puente que queda ubicado en la avenida Boyacá con 116, en el noroccidente de Bogotá.
