El terremoto que sacudió al país el pasado 10 de agosto dejó daños en dos lugares que hacen parte de la identidad turística y cultural de Filandia, Quindío. Se trata del Mirador Colina Iluminada y la Casa del Artesano, estructuras que tendrán que ser demolidas debido a las condiciones en las que quedaron después del movimiento telúrico.

Pese a la decisión, el alcalde de Filandia, Duberney Pareja Giraldo, aseguró que ambos espacios volverán a construirse y que la intención del municipio es convertirlos nuevamente en referentes de la localidad.
“La Casa del Artesano y el Mirador renacerán desde sus escombros. Los reconstruiremos como dos grandes obras que honren la historia, los saberes ancestrales y las tradiciones de Filandia”, afirmó el mandatario en un comunicado dirigido a la comunidad.
La determinación de demoler las estructuras se tomó después de diferentes evaluaciones técnicas sobre las condiciones en las que quedaron. En el caso del Mirador Colina Iluminada, el alcalde explicó a medios locales que los conceptos de los profesionales apuntan hacia la necesidad de derribar la estructura.
Este mirador permanece cerrado desde el día del terremoto, debido a que una evaluación realizada por ingenieros del Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático de Bogotá (Idiger), quienes viajaron de manera voluntaria al departamento para apoyar las labores de revisión, llevó a recomendar que se restringiera indefinidamente el ingreso al lugar.

La misma recomendación fue realizada para la Casa del Artesano, una construcción patrimonial con más de un siglo de historia. Según explicó el alcalde, esta edificación presentaba condiciones que no cumplían con los estándares necesarios para resistir un temblor.
El Mirador Colina Iluminada, por su parte, se convirtió durante años en uno de los sitios turísticos más representativos del municipio. Su diseño comenzó en 2001 y la construcción terminó en 2005, con el propósito de ofrecer un punto desde el cual los visitantes pudieran observar distintos municipios de cuatro departamentos.
La estructura, de 35 metros de altura, fue construida principalmente con madera de mangle rojo, mientras que para sus pisos y escaleras se utilizó sapán. En su base sobresale una representación de una mariposa azul elaborada con retales de vidrio y pequeños espejos, inspirada en la mariposa morfo azul andina.

Ahora, el futuro de ambos lugares estará ligado a un proceso de reconstrucción; el alcalde aseguró que los daños no significarán la desaparición de lo que representan para los habitantes del municipio.
“Los daños podrán obligarnos a levantar de nuevo sus estructuras, pero no podrán borrar lo que representan. Filandia se levantará. La Casa del Artesano y el Mirador volverán a abrir sus puertas”, afirmó el alcalde.
