La rehabilitación de 2,1 kilómetros de la Avenida Roosevelt, una de las obras de infraestructura previstas para transformar el sur de Cali, enfrenta cuestionamientos por su falta de ejecución física. Aunque el contrato de obra fue firmado en marzo de 2026 y cuenta con recursos por más de $32.000 millones entre construcción e interventoría, seis meses después del acta de inicio no se registra avance físico en el corredor.

El proyecto contempla una inversión de $29.307 millones para la ejecución de las obras y otros $2.754 millones correspondientes al contrato de interventoría, para un total de $32.062 millones comprometidos. El contrato tiene un plazo de 18 meses, por lo que el paso del tiempo sin iniciar las obras ha generado preocupación entre comerciantes y residentes del sector.
La situación también ha despertado cuestionamientos sobre la planeación y el ritmo de ejecución de la Secretaría de Infraestructura de Cali, dependencia encabezada por Daniel Montoya. La principal explicación entregada por la Administración está relacionada con las consecuencias del terremoto del pasado 10 de agosto, que obligó a revisar nuevamente las condiciones estructurales de los predios ubicados a lo largo del corredor.
Según la Secretaría de Infraestructura, el movimiento sísmico generó afectaciones en varios inmuebles cercanos a la avenida Roosevelt. Por esta razón, antes de comenzar los trabajos, se decidió realizar una nueva verificación estructural y actualizar la línea base de las edificaciones, con el propósito de establecer sus condiciones actuales y evitar que las vibraciones generadas por la maquinaria pesada puedan ocasionar daños adicionales.
La dependencia también sostiene que la emergencia sísmica obligó a redistribuir temporalmente personal, equipos y recursos de diferentes frentes de obra para atender las zonas afectadas, retirar escombros y responder a las necesidades derivadas del desastre.
Ese impacto, de acuerdo con la Secretaría, también alcanzó otros proyectos de infraestructura de la ciudad. Entre ellos está la Avenida Ciudad de Cali, donde los tramos 5 y 7 presentan avances del 7 % y un 10,2 %, respectivamente, después de las dificultades generadas por el traslado de personal y recursos hacia la atención de la emergencia.
Sin embargo, los cuestionamientos sobre la Avenida Roosevelt comenzaron antes del terremoto. En mayo, comerciantes ubicados sobre el corredor protagonizaron protestas y bloqueos de la vía debido a la incertidumbre que existía frente al desarrollo de los trabajos y sus posibles efectos sobre las ventas, los parqueaderos y el acceso a los establecimientos comerciales.
Para los sectores críticos del proyecto, este antecedente plantea dudas sobre la preparación de la obra antes de la emergencia sísmica y sobre las condiciones que se tuvieron en cuenta para poner en marcha un contrato de esta magnitud.
Desde la Secretaría de Infraestructura aseguran que actualmente la etapa de preconstrucción registra un avance del 97 %. Esta fase incluye actividades y verificaciones previas necesarias para poder iniciar la intervención física del corredor.
El contraste está en el terreno: mientras el contrato consume parte de sus 18 meses de plazo, la rehabilitación de la vía todavía no comienza físicamente. No hay maquinaria ejecutando trabajos ni intervención sobre los 2,1 kilómetros contemplados en el proyecto.

La obra de la Avenida Roosevelt incluye la rehabilitación de la vía, la construcción de cicloinfraestructura entre andén y la recuperación del espacio público. Por su alcance y ubicación, el proyecto está llamado a intervenir uno de los corredores de mayor importancia para la movilidad y la actividad comercial del sur de Cali.
Ahora la discusión está centrada en cuánto tiempo tomará superar las verificaciones estructurales posteriores al terremoto y cuándo comenzará la ejecución física de una obra que tiene recursos comprometidos y cuyo plazo contractual está corriendo.
Mientras la Administración atribuye el retraso a las consecuencias del sismo y a las verificaciones técnicas necesarias para garantizar la seguridad de los inmuebles, los cuestionamientos se concentran en la falta de avance visible de una obra que comenzó formalmente su etapa contractual hace seis meses.
