Al cumplirse un año de la crisis humanitaria en el Catatumbo en Norte de Santander, por cuenta de la guerra que hay entre disidencias de las Farc de alias Calarcá y el ELN, la situación no mejora pese a la intervención militar que anunció el presidente Gustavo Petro, en donde se ha invertido cerca de un billón de pesos, de los cuales casi la mitad está a cargo del Ejército.

SEMANA conoció que un rubro importante de los dineros recaudados se fue en el alquiler de helicópteros particulares al no contar con la flota MI-17, que se encuentra; una parte de ella varada en el fuerte militar de Tolemaida.
En los documentos en poder de SEMANA, se observa que el Ejército contrató helicópteros privados MI-17 por un valor de 20.000 millones de pesos que correspondían a 475 horas de vuelo.
Los recursos salieron de los 433 mil millones de pesos que le entregó el gobierno al Ejército para atender la crisis humanitaria en el Catatumbo, la cual no ha parado pese a la millonaria inversión.

SEMANA reveló también cómo el Ejército se gastó más de 1.200 millones de pesos en pocillos, gorras, camisetas y elementos de oficina con los recursos de la conmoción interior.
Con dichos dineros la institución militar compró rollos de papel ecológico, impresoras a todo color, computadores de diseño gráfico, papel para estampados, telas para pasacalles, cartuchos de tinta, mesas de guillotina, entre otros elementos de oficina y miscelánea.
Dentro de la inversión, SEMANA encontró también que el Ejército compró más de 2.000 fusiles de origen israelí, pese a que el presidente Gustavo Petro había ordenado frenar la cooperación militar con dicha nación por la guerra en Medio Oriente. La inversión en 2.542 fusiles ACE fue de 24 mil millones de pesos.

Así mismo, el Ejército tuvo que comprar más de 8 millones de municiones para los fusiles por un valor de 25 mil millones de pesos.









