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“En la Alianza Verde todo apunta a un divorcio después de elecciones”: Katherine Miranda

La cabeza de lista a la Cámara por Bogotá habló de esa designación, la crisis del partido y lo que sucederá luego de las votaciones.


SEMANA: todos esperaban que diera el salto al Senado, ¿qué pasó?

KATHERINE MIRANDA (K. M.): parte de las decisiones que toma uno en la vida tienen un componente a veces emocional y otras veces racional. Y haciendo un balance creo que lo responsable con la ciudadanía era madurar un poco más en la política, esperarme otros cuatro años en la Cámara para que cuando llegue al Senado esté lo suficientemente preparada para hacer un buen ejercicio. Lo hice frente a la responsabilidad con los electores. Tendría los votos para ser senadora, pero no solamente la decisión se debe tomar porque tengo reconocimiento o los votos, sino si tengo el tiempo suficiente para responder en regiones. Creo que no era el momento. Yo soy de esa antigua creencia de que en el Senado están las personas más sabias, mayores, y tengo ese respeto enorme por lo que para mí significa el Senado. Voy a trabajar duro en la Cámara, madurar políticamente y, si la ciudadanía así lo quiere, voy para el Senado.

SEMANA: ¿cómo llegó a ser la cabeza de lista a la Cámara por la Alianza Verde luego de la controversia que hubo en el partido y usted siendo una voz crítica?

K. M.: la Alianza Verde, a diferencia de otros partidos, no tiene ese caudillo político o el jefe con el bolígrafo que determina si es una persona o la otra, así como pasa con Dilian Francisca, con Uribe, con el propio expresidente Gaviria. En la Alianza Verde las decisiones se toman en consenso, por mayoría. En gran parte de las decisiones influye mucho la bancada del Congreso y mis compañeros me dijeron que era innegable el trabajo que se había hecho y que ningún argumento era tan poderoso frente al trabajo, la dedicación y al reconocimiento y cariño de la gente. Me sorprendió muchísimo escuchar a personas con las que yo tengo profundas diferencias como el senador (Antonio) Sanguino o Juanita Goebertus, que dijeron que “el trabajo de Katherine es innegable”, no hubo nadie en contra.

SEMANA: ¿cómo quedó el ambiente en el partido?

K. M.: la situación sigue siendo tensionante. Hay sectores que no se pueden reconciliar. Entonces creo que próximamente, después de elecciones, muy posiblemente habrá un divorcio. Yo espero que sea lo más tranquilo posible porque los maltratos ya son inaceptables.

SEMANA: ¿es decir que finamente la Alianza Verde se dividirá en dos?

K. M.: es lo más posible. Estamos en un tratamiento de psicólogo, pero hay posturas irreconciliables, y hay unos maltratos y creo que eso no se puede seguir permitiendo, porque es escalar en la violencia y en la violencia política, que es horrible. Siento que todo apunta a un divorcio después de elecciones, lastimosamente.

SEMANA: ¿y a dónde se irían algunos? ¿A Verde Oxígeno, el partido de Íngrid Betancourt?

K. M.: sí, quien ha planteado la decisión y lo hizo en su momento fue la senadora Angélica Lozano y no se dio no porque no se quisiera, sino que los tiempos no daban para las elecciones. Tenía ese temor, creo que hay un sector que va a llegar necesariamente a Verde Oxígeno.

SEMANA: ¿qué pasa con Angélica Lozano? Dijo que se iba, pero volvió, y ahora no apareció en la lista pero finalmente puede quedar...

K. M.: no tenemos ni idea. La incertidumbre es enorme de parte de la Alianza Verde porque el diez es un número que lo tenemos guardado para ella porque se lo merece con votación y trabajo. En caso de que ella no vaya es una posición muy importante en una lista que tenemos que ver cómo reubicamos algunos números. Ella está tomando la decisión, dijo que se va a tomar este tiempo que da la Registraduría para organizar y corregir las listas. Yo he tenido una relación últimamente bastante mala con ella, sin embargo, eso no me impide reconocer que es una de las grandes líderes de este país y personalmente espero que ella vaya en la lista.

SEMANA: ¿Angélica Lozano o Carlos Ramón González?

K. M.: Carlos Ramón.

SEMANA: ¿cómo llegaron a esa debacle en el partido luego de haber logrado alcaldías locales, grandes votaciones, etc.?

K. M.: el Partido Verde lo ha sufrido varias veces. Llega gente muy buena, se van otros, y así. En su momento estuvo Lucho Garzón, el propio Peñalosa, Fajardo. Recuerdo cuando en el partido nosotros, los mockusianos, nos fuimos porque llegó el apoyo de Álvaro Uribe Vélez a Peñalosa. Luego volvimos. Entonces creo que hay que asumirlo con tranquilidad, con madurez, entendiendo que los partidos no pueden ser de personalismos. El Partido Verde lo que tiene es futuro.

SEMANA: cuéntenos una infidencia de cómo conformaron las listas.

K. M.: la gran ruptura y molestia que hubo en el Partido Verde con la Coalición de la Esperanza fue en torno a que se reconozca el trabajo del partido a nivel nacional. Hubo una molestia, queríamos que se reconociera al partido su importancia, por eso se llamó ‘Alianza Verde y Centro Esperanza’ y el logo tenía que estar de acuerdo con el tamaño de nuestra influencia; ahí hubo un encontrón fuerte, tanto así que renunció Angélica. Y el segundo es que sí hubo cuestionamientos grandes de parte de nosotros a nombres de casas políticas tradicionales. No nos parecía justo competir con personas que tienen maquinaria, no aceptábamos que vinieran a colocar nombres cuestionados o que pertenecen a estructuras políticas tradicionales que les quitaban el cupo a candidatos alternativos.

SEMANA: Humberto de la Calle será cabeza de lista por la coalición al Senado, luego de haber dicho que desistía, ¿le gusta? Porque ya se tomaron la foto...

K. M.: desde hace muchos años lo conozco. Se inscribió por Verde Oxígeno y creo que es un hombre que a muchos les puede gustar o no, pero innegablemente el trabajo que él hizo en torno al proceso de paz es enorme y muy valioso. Próximamente voy a hablar con él, pero le voto la chiva: mi fórmula al Senado es Inti Asprilla, sin embargo, trabajaré con el doctor De la Calle.

Katherine Miranda y Humberto de la Calle, las cabezas de lista a Cámara y Senado de la coalición Alianza Verde Centro Esperanza.
Katherine Miranda y Humberto de la Calle, las cabezas de lista a Cámara y Senado de la coalición Alianza Verde Centro Esperanza. - Foto: CORTESÍA KATHERINE MIRANDA

SEMANA: es decir que no será Viviana Barberena, quien también es línea mockusiana...

K. M.: voy con Inti Asprilla porque los dos tenemos trabajo en Bogotá. Con Viviana no seremos fórmula porque es del Valle del Cauca. Vamos a concentrarnos para arrastrar el tema Bogotá. Fue una petición de muchos verdes, que hiciera fórmula con Inti.

SEMANA: al ser cabeza de lista seguramente llegará nuevamente a la Cámara, ¿qué iniciativas sacará adelante?

K. M.: tenemos un trabajo consolidado y varios proyectos de ley que tenemos en remojo como el 4x1000. También vamos con el tema de las mujeres y el abuso sexual. Yo saqué adelante la ley de la imprescriptibilidad de los delitos sexuales cometidos en menores; y también vamos a sacar la ley del acoso sexual callejero y regular el uso de la pólvora y hay muchísimas iniciativas animalistas. Lo bueno es que a mí no me toca prometer, la gente ya conoce mi trabajo, sabe cómo soy, de mi rigurosidad para hacer debates de control político, sabe que sin miedo enfrento la corrupción, que de hecho ese va a ser el eslogan de mi campaña: ‘Sin miedo enfrentamos la corrupción’. Eso es lo que pueden esperar de mí, no tengo que prometerles el cielo y la tierra, simplemente le tengo que decir a la ciudadanía, miren mi trabajo, ustedes ya saben quién soy y cómo trabajo.

SEMANA: en un panorama hipotético en el que gane Gustavo Petro, que hoy va punteando en las encuestas, ¿le haría el mismo control político con esa contundencia?

K. M.: sin lugar a dudas. Lo hago con la alcaldesa de Bogotá que es de mi propio partido, ¿cómo no lo voy a hacer con Gustavo Petro? Lo bueno de tener independencia en política y de no deberle nada a nadie es que tengo la posibilidad de enfrentar a cualquier persona, de decir las cosas que no me gustan, de mostrar los errores y hacer control político riguroso; sea Petro, sea Claudia, sea Rodolfo, sea Fajardo, a mí no me importan los nombres, me importa es que los recursos públicos sean sagrados.