La Policía Metropolitana de Bogotá capturó en las últimas horas a dos hombres que, presuntamente, pretendían hurtar a una persona a las afueras de una entidad bancaria en el barrio Villa Mayor, de la localidad de Antonio Nariño.
“Gracias a la información oportuna de la ciudadanía sobre varias personas sospechosas al interior de un vehículo en el barrio Villa Mayor, en minutos una de las patrullas de vigilancia llegó al lugar y, al requerirlos para efectuar el respectivo registro a personas, les halló en su poder un revólver calibre 38 y munición”, indicó la Policía en un comunicado.
La institución señaló que los dos capturados ya habían cumplido condenas por el delito de hurto. Además, uno de ellos conducía un vehículo adaptado para personas con discapacidad.
“Los capturados, junto con los elementos incautados, serán puestos a disposición de la autoridad competente por el delito de tráfico, fabricación o porte de armas de fuego”, subrayó la institución.

Envían a la cárcel a red que secuestraba y robaba a conductores de plataformas en Bogotá
Por otra parte, la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá informó esta semana que fueron imputados tres hombres por el secuestro, hurto y uso de perfiles falsos en contra de conductores de plataforma.
La Fiscalía presentó a los capturados ante un juez de control de garantías y los señaló de pertenecer a un grupo delincuencial dedicado al robo de pertenencias y vehículos en Bogotá.
Las evidencias de la investigación y las pruebas recogidas por las autoridades muestran que los hombres eran parte de una organización que secuestraba a conductores.
Los criminales creaban perfiles falsos y los utilizaban para solicitar servicios de transporte a determinados lugares de la ciudad. Al subir al vehículo, amenazaban a la víctima con armas de fuego y objetos cortopunzantes.
Luego, obligaban al conductor a desplazarse a la parte trasera del carro, donde lo inmovilizaban. Durante el trayecto, lo intimidaban para que entregara las claves de sus aplicaciones bancarias.

Además, robaban las pertenencias de la víctima y realizaban transacciones, compras y transferencias de dinero con sus credenciales. En algunos casos, también robaban los vehículos.
La investigación encontró que el grupo delincuencial tenía roles definidos. El cabecilla, por ejemplo, se encargaba de conducir el carro y de encontrar nuevos miembros de la organización.
Los otros dos se dedicaban a intimidar a las víctimas y robar los objetos de valor que encontraran en el vehículo.
