Justicia

Esta es la confesión que dio en Francia el asesino del padre Darío Valencia Uribe

SEMANA revela el testimonio de Julián Eduardo Cifuentes a las autoridades en Francia, donde reconoció ser el asesino del padre Darío Valencia Uribe en Pereira. Estos son los detalles del crimen.

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2 de abril de 2026 a las 2:13 a. m.
SEMANA tiene en su poder el crudo relato que hizo Cifuentes en presencia de autoridades francesas y colombianas cuando se legalizaba su captura y se abría paso la extradición, que estaba frenada por un asunto técnico.
SEMANA tiene en su poder el crudo relato que hizo Cifuentes en presencia de autoridades francesas y colombianas cuando se legalizaba su captura y se abría paso la extradición, que estaba frenada por un asunto técnico. Foto: SEMANA

Una de las historias que más ha conmocionado al Eje Cafetero fue la desaparición y asesinato del padre Darío Valencia Uribe, el reconocido capellán de la catedral de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Pereira. El autor del crimen, Julián Eduardo Cifuentes, fue finalmente capturado en Francia y extraditado a Colombia el 20 de noviembre de 2025, y ya fue condenado a 27 años de prisión luego de confesar el asesinato.

Al ser capturado en Francia, Cifuentes lo contó todo: la manera como cometió el crimen, su responsabilidad y hasta describió en detalle cómo se metió en una zona boscosa donde finalmente arrojó el cuerpo del padre Valencia.

SEMANA tiene en su poder el crudo relato que hizo Cifuentes en presencia de autoridades francesas y colombianas cuando se legalizaba su captura y se abría paso la extradición, que estaba frenada por un asunto técnico. El padre, hasta ese momento, estaba desaparecido y este delito no está contemplado para un proceso de extradición. Al reconocer la autoría, el criminal sí podía ser enviado por el delito de homicidio a Colombia.

 El padre Darío Valencia Uribe fue asesinado el 25 de abril de 2024; su verdugo se voló a Francia y, luego de confesar el crimen, fue extraditado a Colombia.
El padre Darío Valencia Uribe fue asesinado el 25 de abril de 2024; su verdugo se voló a Francia y, luego de confesar el crimen, fue extraditado a Colombia. Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

“Como ser humano, todos tenemos nuestros pecados por encima de la cabeza, pero yo soy el autor material de los hechos perseguidos”. Así fue como Cifuentes les dejó claro a las autoridades de Francia y Colombia su responsabilidad en el asesinato.

La justicia francesa le preguntó puntualmente: “¿Puede mencionar las circunstancias de desaparición y muerte de la víctima Darío Valencia?”.

La respuesta no dejó espacio a dudas: “Sí, señor juez, soy el autor del homicidio del sacerdote Darío Valencia Uribe. La ubicación completa de donde se encuentra el cuerpo es compleja porque la zona es muy complicada. Puedo dar indicación para dar el lugar exacto; la otra solución sería que yo mismo puedo indicar el lugar. Pero soy culpable”.

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Luego de la confesión, la Policía de Pereira y la Fiscalía empezaron a reconstruir el crimen. La última vez que se vio con vida al padre Valencia Uribe fue el 25 de abril de 2024, cuando salía sobre las diez de la mañana de la iglesia a encontrarse con quien sería su asesino. El motivo de la cita era un negocio de venta de una camioneta. El confeso criminal tenía que entregar 30 millones de pesos en efectivo.

El victimario aseguró que llevó el vehículo a un lavadero de carros, pidió que fuera limpiado por completo para borrar las huellas y luego lo dejó en un parqueadero en el municipio de Viterbo, afirmando que lo recogería en un mes.
El victimario aseguró que llevó el vehículo a un lavadero de carros, pidió que fuera limpiado por completo para borrar las huellas y luego lo dejó en un parqueadero en el municipio de Viterbo, afirmando que lo recogería en un mes. Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

Lo que ocurrió fue que Cifuentes, en un plan premeditado, aprovechó que el padre dio la vuelta y le impactó con cuatro disparos por la espalda. De inmediato se fue a esconder el cadáver.

El cuerpo

Este es uno de los factores clave de la investigación. Cifuentes solo pudo ser enviado a Colombia al entregar la información exacta del lugar donde había dejado el cuerpo del padre Valencia Uribe; en ese momento, la desaparición se convirtió en un asesinato. El 20 de septiembre de 2024, cinco meses después del crimen, apareció el cadáver gracias a los datos que entregó su verdugo en Francia.

Cifuentes se fugó de Colombia con rumbo a Francia un día después de cometer el asesinato y allá fue capturado. El 8 de septiembre de 2024, una comisión con un fiscal especializado y hombres del Gaula viajó hasta Europa para tomar el testimonio que hoy revela SEMANA, en el cual dio detalles del lugar donde arrojó al padre Valencia Uribe.

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“Antes de entrar en el peaje de Viterbo, hay una entrada a la derecha; es una entrada que se utiliza para no pagar peaje. Esta salida da a la gasolinera; el punto, a 150 metros después de la gasolinera, hay una salida a la derecha que sube al bosque, que sube a la montaña. En ese camino se abren dos casas abandonadas, y el cuerpo se encuentra después de la segunda casa. Está escondido en un agujero, un pozo (sic)”, contó el confeso asesino.

Lo que ocurrió fue que Cifuentes, en un plan premeditado, aprovechó que el padre dio la vuelta y le impactó con cuatro disparos por la espalda. De inmediato se fue a esconder el cadáver.
Lo que ocurrió fue que Cifuentes, en un plan premeditado, aprovechó que el padre dio la vuelta y le impactó con cuatro disparos por la espalda. De inmediato se fue a esconder el cadáver. Foto: FACEBOOK PEREIRA EN VIVO

Sin embargo, los detalles fueron mucho más claros. Advirtió que en esa zona “hay que buscar porque es bosque; simplemente, te digo que tienes que tener mucho cuidado porque es una zona peligrosa, es una zona de guerrilla. Lo que pasa es que con mi apariencia, mi barba, mis anillos en las orejas, paso sin que me noten. Los guerrilleros tienen miedo de la ropa militar, el cráneo afeitado, la barba afeitada, porque la barba está prohibida entre la policía y los militares”.

A Cifuentes le pidieron que fuera más preciso sobre la ubicación del cuerpo que había señalado estaba cerca de la segunda casa. “El cuerpo está cerca de una salida de peaje de una gasolinera; desde la segunda casa hay una ruta para subir a la montaña. A unos 700 metros se encuentra la tubería a la izquierda; a 100 metros de tubería está el barranco donde está el cuerpo de Darío Valencia Uribe. Se encuentra en ese barranco a la derecha, tiene unos 30 metros de profundidad. El cuerpo de la víctima fue arrojado desde arriba”.

Los agentes le preguntaron si había enterrado el cuerpo del párroco y la respuesta nuevamente fue clara: “Lo bajé por el barranco, haciéndolo rodar. Está en la vegetación. En cuanto a su pregunta, no lo cubrí. Había usado mucha fuerza, estaba agotado, tuve que pasar por encima de un muro de un metro y medio, fue muy difícil”.

Así fue la confesión del victimario en el caso del sacerdote.
Así fue la confesión del victimario en el caso del sacerdote. Foto: SUMINISTRADO A SEMANA

Extradición por pedido

Finalmente, el asesino Cifuentes dio la razón por la cual estaba confesando el crimen y, entre lágrimas, dijo: “Quiero volver a mi país para ser juzgado, y deseo mi extradición. Cuando alguien se presenta ante la justicia en Colombia, la persona es mejor considerada”.

Así fue como regresó Cifuentes y fue condenado, no sin antes contar a la justicia colombiana lo que pasó después de asesinar al padre Valencia Uribe.

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Explicó que llevó el vehículo a un lavadero de carros, pidió que fuera limpiado por completo para borrar las huellas y luego lo dejó en un parqueadero en el municipio de Viterbo, afirmando que lo recogería en un mes.

Esta versión la corroboraron los empleados del lavadero de carros, quienes contaron a las autoridades que Cifuentes llegó cubierto de lodo, con guantes azules, y trató de desmontar la silla trasera para borrar las huellas. En el vehículo fueron encontradas tres armas: una de fuego, una traumática y una navaja.

Cifuentes regresó al país y fue condenado.
Cifuentes regresó al país y fue condenado. Foto: MIGRACIÓN COLOMBIA

El comandante de la Policía Metropolitana de Pereira y del Bloque de Búsqueda, coronel Óscar Ochoa, explicó que “la muerte del sacerdote requirió de un trabajo investigativo muy importante, pero se hicieron todos los esfuerzos para lograr el esclarecimiento, como efectivamente ocurrió”. El oficial destacó que están concentrados en operaciones contra los grupos criminales de La Cordillera y Los Flacos, lo que se ha visto reflejado en la reducción de los homicidios.