La solicitud de extradición la empresaria Zulma Guzmán para que responda por el caso de dos menores de edad que murieron en abril de 2025, tras consumir unas frambuesas con chocolate envenenadas con talio, se encuentra quieto.
Esto, por las peticiones que ha hecho su abogado defensor en el Reino Unido y que han obligado a las autoridades judiciales a realizar una práctica de pruebas.

Así lo confirmó el recién posesionado ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, en su primera rueda de prensa.
“La información que tengo hoy es que recursos internos en la administración de justicia británica están demorando el tema de la extradición”, precisó.
El jefe de la cartera de Justicia anunció que se reunirá en los próximos días con la canciller, Rosa Villavicencio, para conocer las actualizaciones del caso.

Una de las principales solicitudes tiene que ver con el estado de salud mental de la mujer, quien fue detenida el pasado 17 de diciembre cuando, al parecer, se arrojó al río Támesis.
“La defensa de esta persona estaría alegando condiciones de salud mental para evitar, en un momento determinado, responder ante la justicia”, agregó.
Los protocolos internacionales de justicia, explicó, requieren que frente a estos casos se actúe de manera respetuosa y atenta para verificar la situación.

“El Gobierno tiene que ser muy respetuoso de los sistemas de justicia. Es una prioridad del Gobierno, una vez se surtan estos procedimientos internos en el sistema británico, traerla a Colombia”, reseñó el ministro.
Los apoderados de los familiares de las víctimas han reclamado por las demoras en este trámite por parte del Gobierno.
En este sentido, han advertido que tanto la identificación de la determinadora de este caso como con los otros implicados se ha demorado bastante.

Situación que llevó a que la mujer pudiera salir del país sin ningún tipo de problema.
Las evidencias señalan que la empresaria, quien sostuvo una relación sentimental con el padre de una de las víctimas, fue la encargada de planear el envío del domicilio con el paquete de regalo que contenía las frambuesas con chocolate.

Pese a que en un principio la persona que recibió al domiciliario no aceptó el paquete, pues no habían pedido nada, la mujer ―por medio de una supuesta amiga― presionó para que el paquete fuera entregado.
Incluso, llegando a ofrecer una mejor propina. Tras la nueva petición, el paquete fue entregado. Pocas horas después, las menores fallecieron por la intoxicación.
