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Estos son los peligros de compartir las fotos de sus hijos en redes sociales

Compartir fotos y videos de los hijos en redes sociales pareciera ser una práctica inocente; sin embargo, es más peligroso de lo que muchos creen. SEMANA conversó con expertos en ciberseguridad sobre por qué es muy delicado mostrar el rostro de los menores de edad en estas plataformas.

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24 de enero de 2026, 1:55 a. m.
El sharenting es la práctica de compartir excesivamente información, fotos y videos.
El sharenting es la práctica de compartir excesivamente información, fotos y videos. Foto: ADOBE STOCK

En un mundo hiperconectado donde todo se comparte en redes sociales, una foto aparentemente tierna de un bebé o de un niño jugando en un parque puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza para muchas familias. El sharenting o la práctica de compartir excesivamente información, fotos y videos de menores en estas plataformas se ha convertido en una bomba de tiempo para la seguridad infantil. Estudios recientes pintan un panorama alarmante. Un 75 por ciento de los padres publican contenido de sus hijos sin evaluar consecuencias a largo plazo, según el Italian Journal of Pediatrics.

Peor aún, un análisis de la Universidad de Southampton en 2025 advierte que esta práctica expone a los niños a ciberacoso, robo de identidad, deepfakes y explotación. Ante el aumento de evidencia relacionada con el peligro que corren los menores de edad frente a esta práctica, SEMANA conversó con Alejandro Castañeda, jefe de Viguías, centro de internet seguro de Red PaPaz, y Felipe Estupiñán, experto consultor en ciberseguridad. Ambos especialistas conversan sobre la necesidad de prestar más atención a la forma en que los padres están exponiendo a sus hijos en redes y cómo su falta de control convierte esta práctica en una vía para que se cometan graves delitos contra los menores.

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Ojo al exceso

Aunque el sharenting no es inherentemente malo y surge del amor parental por compartir momentos tiernos o alegres de sus hijos, cuando este se convierte en un ejercicio excesivo e ignora la huella digital, causa un verdadero problema. “Nosotros definimos como sharenting a esa aplicación excesiva que hay de información, fotos y videos de niños, niñas y adolescentes por parte de cualquier tipo de cuidador, madre, padre, abuela o tío, que dan mucha información personal y sensible”, explica Castañeda.

No se trata solo de volumen: una sola foto puede ser riesgosa. “Muchas veces, las personas no son conscientes de qué tanta huella digital tienen sus publicaciones ni cuentan con una estrategia clara de a quién le van a compartir esa información, durante cuánto tiempo va a estar disponible y si esa información puede ser o no borrada en el futuro”, añade el experto de Red PaPaz. Por ejemplo, “puede ser excesiva cuando publicamos una foto o un video de un menor en una piscina en vestido de baño, porque esa foto o video queda permanente en línea”.

Felipe Estupiñán, experto consultor en ciberseguridad.
Felipe Estupiñán, experto consultor en ciberseguridad. Foto: ADOBE STOCK

Estupiñán, padre y experto consultor en ciberseguridad con 20 años de experiencia, comparte esta visión: “Yo soy papá y es una preocupación muy grande la que tengo. Particularmente por mi trabajo, soy consciente de los riesgos a los cuales están expuestos nuestros menores”. Continúa enfatizando sobre la configuración de la privacidad de las redes sociales: “El compartir información de nuestros hijos sin saber cómo están nuestras configuraciones de privacidad es muy peligroso porque se expone a un mundo de personas que no sabemos qué intenciones puedan tener con nuestros menores”.

Delitos cibernéticos

Castañeda asegura que los peligros escalan rápidamente a delitos contra la integridad de los niños debido a la falta de prevención en los controles de privacidad en redes; los niños y jóvenes se pueden ver expuestos a riesgos como el grooming, a la violencia sexual e incluso al robo de identidad. “Imaginen una foto de una primera comunión con el nombre del colegio de fondo; a partir de esa foto se puede conseguir la dirección del colegio y eso ya es una brecha de seguridad para el menor”.

Estupiñán corrobora con casos reales: “El tema de publicar fotos con ubicaciones los expone para que puedan sufrir seguimientos”. Continúa relatando: “El año pasado tuve el caso de un empresario en Colombia muy famoso a cuya hija menor de edad le hackearon todas sus redes sociales; empezaron a extorsionarla y a pedirles dinero a todos sus contactos”.

Alejandro Castañeda, jefe de Viguías, centro de internet seguro de Red PaPaz.
Alejandro Castañeda, jefe de Viguías, centro de internet seguro de Red PaPaz. Foto: ADOBE STOCK

El robo de identidad es otro de los grandes peligros. Por ello, Estupiñán asegura que “publicar información sobre nuestros menores es lo que los ciberdelincuentes buscan. Inicialmente, puede que no veamos ningún tipo de repercusión al publicar esa información, pero los delincuentes están capturando toda esa data: eventos especiales de la familia, del niño, el cumpleaños, el nombre completo y las fotos personales, para después hacer temas de suplantación de identidad”.

Cifras impactantes respaldan esta preocupante tendencia. Red PaPaz reportó 49.000 casos de violencia contra niños en 2025. “De esos casos, nueve ocurren cada día en entornos digitales. Estamos viendo situaciones en las que la edad de las víctimas es cada vez menor. El promedio era de 10 a 11 años, pero por primera vez el grupo de edad que llamamos de primera infancia, de 0 a 8 años, está teniendo más casos de violencia sexual por entorno digital”, revela Castañeda.

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Deepfakes y abuso sexual digital

Uno de los horrores que padres y familiares han tenido que afrontar en tiempos modernos es la posibilidad de transformar fotos de niños en deepfakes pornográficos con inteligencia artificial (IA). Sobre este grave escenario, Castañeda relata: “Las imágenes públicas están siendo utilizadas por agresores sexuales, quienes cambian estas fotos con IA para crear imágenes sexuales de niñas y niños. Esas imágenes las usan posteriormente para extorsionar a los menores y pedirles plata”.

Castañeda confirma casos locales: “Nosotros, a través de nuestra línea de reporte Te Protejo, recibimos constantemente casos dentro y fuera de instituciones educativas. Sabemos de casos en dichas instituciones en los que esas imágenes con IA son hechas por los mismos adolescentes para extorsionar a sus compañeras”.

Estupiñán es contundente al referirse a estos delitos: “El grooming aparece en el primer lugar y es uno de los más relevantes en este momento. Se refiere al contacto que establecen adultos con menores para manipularlos y obtener material sexual o propiciar encuentros sexuales”. Añade que “los ciberdelincuentes distribuyen el material sexual a través de la dark web con el fin de que la consuman otros ciberdelincuentes”.

“El grooming se refiere al contacto que establecen adultos con menores para manipularlos y obtener material sexual".
“El grooming se refiere al contacto que establecen adultos con menores para manipularlos y obtener material sexual". Foto: ADOBE STOCK

Hablar con la familia

Frente a este delicado escenario, la conversación familiar es fundamental. Al respecto, Estupiñán advierte: “Hay abuelos, tíos y primos que se niegan y dicen: ‘Ay, pero es una simple foto’, y envían fotos a otras personas sin autorización de los padres. Vale la pena recordar que en los delitos sexuales, en la mayoría de los casos, los pedófilos están dentro de la familia”.

Como recomendación, ambos expertos coinciden en algo: la mejor manera de cuidar a los menores de edad es compartir una mínima cantidad de fotos y videos. “Evalúen muy bien los niveles de privacidad de las aplicaciones como Facebook, Instagram o TikTok”, afirma Estupiñán, quien continúa con una contundente reflexión: “Al compartir fotos de nuestros hijos, estamos de cierta manera, como papás, violentando su intimidad. Él o ella no tiene la conciencia aún para decidir si lo que nosotros estamos subiendo es correcto; entonces, ¿por qué hacerlo?”.

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Castañeda, por su parte, urge modelar las conductas: “La primera estrategia de prevención que tienen los papás se basa en dos acciones. Una, en ser modelos; o sea, niñas, niños y adolescentes, sobre todo menores de 14 años, replican todo lo que hacen en internet los adultos”. La segunda acción es la configuración de las redes: “Hay que saber cómo están sus plataformas en temas de seguridad. Saber si estamos configurados para que nuestra ubicación esté compartida o no, por ejemplo”.

Finalmente, el experto subraya sobre el consentimiento: “Algunos padres y cuidadores piensan que, como son los tutores legales, están titulados para hacer cualquier cosa con los datos y la información de sus hijos. Es necesario entender que la privacidad de los niños en lo digital es supremamente importante y tiene que haber consentimiento”.


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