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Exclusivo | El dosier secreto de los valientes policías que viajaron a Malí buscando a la monja secuestrada por Al Qaeda

Fotos, videos y documentos confidenciales en poder de SEMANA dan cuenta de la infiltración de agentes de la Policía en Malí, África, donde estaba secuestrada la hermana Gloria Narváez por Al Qaeda.

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15 de octubre de 2021 a las 11:59 p. m.
 La hermana Gloria Narváez estuvo secuestrada más de cuatro años en Malí, África. Agentes de inteligencia establecieron que su plagio había sido por error.
La hermana Gloria Narváez estuvo secuestrada más de cuatro años en Malí, África. Agentes de inteligencia establecieron que su plagio había sido por error.

SEMANA revela en exclusiva los archivos bajo reserva sobre la investigación que desarrolló una comisión de la Policía en Malí, África, y que tenía como propósito negociar con Al Qaeda para lograr la liberación de la hermana Gloria Narváez, secuestrada el 7 de febrero de 2017.

 Los rostros que aparecen en la imagen pertenecen a otros secuestrados que estuvieron con Gloria Narváez.
Los rostros que aparecen en la imagen pertenecen a otros secuestrados que estuvieron con Gloria Narváez. Foto: archivo particular

Trabajos de infiltración, obtener contactos en un país en guerra con terroristas, buscar cooperación internacional y lograr conexión con los captores era la misión. La hermana Gloria Narváez, oriunda de Pasto, Nariño, se encontraba en Malí cumpliendo una misión humanitaria como parte de la Congregación María Inmaculada. La religiosa fue secuestrada y la noticia de su plagio llegó a Colombia, pero no se tenían mayores detalles. Resultaba una misión inverosímil, difícil de asumir.

En Colombia pueden estar los hombres mejor preparados del mundo para enfrentar secuestros, lo han hecho por décadas, pero este era un caso atípico. Se trataba de un país remoto. Los captores, un grupo fundamentalista del que no se sabía qué esperar. También estaba descartado un rescate, solo era un puñado de hombres en África. La brújula no marcaba un norte.

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Los investigadores partían, en la práctica, de cero: no conocían el idioma, cómo era su clima, sus creencias, qué comían sus habitantes. Solo sabían que era un país hostil, en guerra permanente y con presencia de grupos extremistas, como Al Qaeda. Tardaron varias semanas para poder construir el primer documento reservado, al que tuvo acceso SEMANA. Allí, los hombres del Gaula establecieron los primeros contactos, haciéndose pasar por profesores, benefactores de oenegés, arquitectos y turistas. Recopilaron los primeros datos, enviados bajo sistemas encriptados a sus superiores en Colombia.

El autor del secuestro era el Frente de Liberación de Macina y lo hizo con participación de yihadistas bambará de Sikasso. El rapto ocurrió en Malí, pero una hora después la religiosa ya se encontraba en Burkina Faso. Una semana después, la trasladaron en una lancha a través del río Níger por la región de Diafarabé, en el oeste de Tenekou. En los primeros días de marzo, se conformó una alianza yihadista entre grupos de la región: Jamaat Nusrat al Islam wal Muslimin (Grupo por el Apoyo del Islam y Musulmanes).

Documentos de inteligencia en poder de SEMANA cuentan los pormenores de la infiltración de hombres del Gaula de la Policía para lograr el rescate.
Documentos de inteligencia en poder de SEMANA cuentan los pormenores de la infiltración de hombres del Gaula de la Policía para lograr el rescate.

En abril, la suerte de la hermana Gloria ya estaba echada: había sido entregada a Al Qaeda y trasladada al Círculo de Nara, frontera con Mauritania. Ayman al Zawahiri, número uno de Al Qaeda, ordenó secuestrar occidentales para cambiarlos por yihadistas detenidos. Las mujeres como rehenes no representan mucho valor en ese país. Esta fue la primera información que obtuvo el grupo de investigadores que viajó a África para asumir el caso. Con las uñas, y sin contactos en el remoto país, los oficiales trataban de reconstruir los pasos del cautiverio de la religiosa.

En otro documento al que tuvo acceso SEMANA, hecho desde Malí, los investigadores les informan a sus superiores que “es recurrente el secuestro de occidentales como fuente de financiación de terroristas. Son movidos a varios países por zonas de frontera: Burkina Faso, Argelia, Níger, Mauritania. Los secuestrados son cambiados de lugar cada dos meses aproximadamente y las mujeres están en grupos diferentes”. Estos informes de inteligencia se convirtieron en una suerte de crónica del cautiverio de la monja colombiana, narrada de puño y letra por un pequeño grupo de hombres del Gaula.

Los negociadores del Gaula sostuvieron varias reuniones con personas de Malí buscando llegar a Al Qaeda.
Los negociadores del Gaula sostuvieron varias reuniones con personas de Malí buscando llegar a Al Qaeda.

“Están haciendo detenciones de mujeres que se comportan contrario a la Sharia (ley islámica). No son torturados físicamente. Mantienen control y manipulación psicológica constante. Ante un intento de rescate, tienen orden de asesinar al secuestrado y morir en nombre de Alá. Fuerte injerencia yihadista en regiones del norte de Malí y ciudades principales, Gao, Kidal, Segú y Tombuctú. Mantienen allá a la mayoría de secuestrados”, narran los reportes. Este registro se construyó basado en 11 documentos con información reservada de los trabajos de infiltración con personas de la región, ilegales, comerciantes y contactos con Al Qaeda.

Dicen los informes secretos que una de las tareas era entablar relación con misiones diplomáticas o de seguridad de Estados Unidos, Brasil, Francia, España, Malí y Suiza. Sin embargo, reconocen, la cooperación no fue lo que se esperaba debido a la situación política y de conflicto que había en la zona. “Comunicación con el jefe del servicio secreto de la fuerza francesa en Malí, quien expresó que vienen realizando operaciones en la zona norte del país, que permitan la liberación de la misionera francesa Sophie Petronin y de la religiosa colombiana. Se encuentran juntas en el cautiverio”.

La complejidad de la zona, la dificultad del idioma y la religión –90 % de la población es musulmana– fueron cerrando opciones a los investigadores, que, en ocasiones, no encontraban caminos para contactar a los secuestradores o saber si la habían asesinado. Malí es una región de África occidental con alta injerencia de Francia. Colinda al norte con Argelia, al oeste con Mauritania y Senegal, al sur con Guinea y Costa de Marfil, y al este con Burkina Faso y Níger. Su clima es superior a los 30 grados. Los investigadores obtuvieron información que señalaba que, tras el secuestro, la hermana Narváez fue llevada al norte, a una zona desértica en límites con Argelia, región dominada por Al Qaeda, donde era imposible ejecutar una operación de rescate; se corría el riesgo de que fuera asesinada.

En cautiverio, se había vuelto importante para sus captores por sus conocimientos en enfermería. “Es movida con frecuencia, entre el norte de Malí (Gao, Tombuctú) y la frontera con varios países (Níger, Burkina Faso, Mauritania). Se encuentra en buen estado de salud, está cuidando heridos y enfermos.

Se está a la espera de una nueva prueba de supervivencia para presionar al Gobierno colombiano y al Vaticano”, señala otro documento. En ocasiones los investigadores no podían dejar pruebas documentales sobre sus trabajos ni confirmar que estaban con vida; la única manera de hacer registros era haciéndose pasar como turistas, y como prueba de sus últimos recorridos, por si algo les ocurría, tomaban fotos de los sitios donde estaban.

“Tenemos coordinación e intercambio de información permanente con países del G5. Facilidad para ingreso del Gaula a cualquiera de estos países, en caso de presentarse una situación complicada”, indica otro de los documentos que da cuenta del riesgo que corrían. Tras meses de infiltración y conocer cómo operaba el brazo armado de Al Qaeda, llegó el primer y único contacto con quien sería un enlace con los secuestradores de la hermana Narváez.

 En la foto se ven los trabajos de infiltración de los agentes de inteligencia con los pobladores de Malí.
En la foto se ven los trabajos de infiltración de los agentes de inteligencia con los pobladores de Malí.

Se trataba de un hombre que se identificó como vendedor de camellos, quien aseguró que tenía información sobre su paradero. El diálogo con los investigadores ocurrió en un reconocido restaurante de Malí. La conversación fue larga y el supuesto integrante de Al Qaeda les dio la zona donde estaba Narváez. La información concordaba con los datos que tenían. Sin embargo, las exigencias del negociador terrorista eran difíciles de cumplir.

“Se mantiene comunicación permanente con contactos locales en la zona norte de Malí, quienes expresan que, en las próximas semanas, se espera obtener noticias de la liberación de la religiosa colombiana”, señala otro de los informes. Este advertía lo que finalmente sucedió: fue dejada en libertad. Para la Policía, esta no fue una misión que fracasó, aseguran lo contrario.

Gracias a esas gestiones, enviaron varios mensajes a los secuestradores de la monja. Identificaron que el secuestro había sido por error, pues el objetivo de Al Qaeda era llevarse a tres ciudadanas francesas, que nunca llegaron al sitio donde se encontraba la religiosa, y se llevaron a Narváez, quien tuvo que soportar más de cuatro años en cautiverio, con la lejana observación de los hombres del Gaula, a los que nunca conoció.

Todavía falta mucho por conocer de esta misión de libertad en la que muchos países intervinieron, como Rusia y Francia, entre otros. Queda una duda: ¿hubo algún pago de rescate a los secuestradores, que hace cuatro años pedían 2 millones de dólares?