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Falsos positivos: “Pasaré a la historia como el primer general condenado por circunstancias que jamás debieron ocurrir”

La declaración del exmilitar se dio en medio del reconocimiento de verdad y responsabilidad de 21 integrantes del Ejército Nacional y un tercero civil ante la JEP, por los llamados falsos positivos.


El general (r) Paulino Coronado Gómez entregó este miércoles 27 de abril su declaración ante una sala llena de víctimas de los llamados falsos positivos.

En julio de 2021, Coronado fue imputado por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por su responsabilidad en los asesinatos extrajudiciales, más conocidos como falsos positivos, entre 2002 y 2008, convirtiéndose así en el miembro de esta institución con el más alto rango en atribuírsele su participación en esta página oscura de la historia nacional.

La diligencia de la JEP se llevó este miércoles en el municipio de Ocaña, Norte de Santander, población emblemática por los sonados falsos positivos.

Quien fuera comandante de la Brigada 30 entre 2006 y 2008, dijo ante las víctimas estar arrepentido y que aceptada su responsabilidad en los hechos mencionados anteriormente.

“Hoy reconozco ante ustedes, ante Colombia, que acepto la responsabilidad por no avizorar que con la inflexión física, podría llevar a las unidades bajo mi mando a cometer crímenes”, dijo el general retirado.

Y agregó: “El Ejército debe garantizar la vida, honra y bienes de los colombianos, por el actuar nuestro afectamos su credibilidad”. Por tal sentido, aseguró estar arrepentido por “no haber actuado más diligentemente. Tengo un gran remordimiento que me lacera el alma, porque sé que afectamos a las familias de las víctimas, dejamos un gran vacío (...). Pasaré a la historia como el primer general condenado por circunstancias que jamás debieron ocurrir”.

El general (r) Paulino Coronado, un curtido militar, se convirtió en el oficial en retiro de más alto rango que reconoció su participación en casos de falsos positivos, aunque aseguró que su responsabilidad está en la omisión.

“Nunca ordené, planeé o instigué la muerte de ninguna de las víctimas causadas por los miembros del Ejército; pero, como una obligación con mi familia, las víctimas y el país, he decidido aceptar la responsabilidad a título de omisión en tales hechos”, son las palabras que hizo llegar el oficial a la Justicia Especial de Paz, tribunal que nació luego de la firma de los acuerdos de paz con la Farc.

El general Paulino Coronado duró 33 años en el Ejército, estuvo en unidades de La Guajira, Chocó, Cundinamarca y Norte de Santander; esta última se convertiría en su calvario, pues fue allí, como es de conocimiento público, que se presentó un alto número de casos de falsos positivos.

Aunque al principio en las audiencias en la Justicia Especial de Paz (JEP) aseguraba que nunca había escuchado hablar de falsos positivos en el periodo que estuvo como comandante de la brigada 30 en Norte de Santander -del 27 de noviembre de 2006 al 29 de noviembre de 2008-, decidió aceptar su responsabilidad bajo la condición de omisión.

“El reconocer mis falencias me permite hacer un llamado a los líderes de nuestro país, a todos, sin distingos de color político, de estrato social, de jerarquía o religión, para que asumamos los errores que hemos cometido por omisión de nuestra condición de garantes, por darle la espalda a la realidad, pensando que, si no lo vimos o no dimos la orden, no es de nuestra incumbencia”, dijo.

Aseguró el oficial en retiro: “He llegado a esta decisión después de una larga y difícil reflexión sobre los deberes de un comandante, de un jefe, de un líder, y de entender que ese compromiso va más allá del cumplimiento de nuestras obligaciones; de pensar que todos los subalternos no se guían por los mismos principios y, sobre todo, de que se asuma erróneamente que los resultados operacionales y las estadísticas son el objetivo”.