Dos años después de la posesión de Luz Adriana Camargo como fiscal general por parte del presidente Gustavo Petro, la relación entre los dos llegó a su punto máximo de tensión. Atrás quedó una etapa marcada por el respeto y la cordialidad. Petro, recientemente, ha venido criticando de forma constante a la jefe del ente acusador. La fiscal le confesó a Julio Sánchez Cristo, en una entrevista en Caracol Radio, que esa situación ya la tenía “aburrida”.
El asunto es tan complejo que el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, en una entrevista con SEMANA, reconoció las dificultades y planteó la necesidad de una reunión entre la fiscal y el presidente. Dijo que le “gustaría” el encuentro en el marco del respeto y de cara a resolver las “controversias” surgidas.
El 22 de marzo de 2024, cuando Camargo asumió la fiscalía, el presidente Petro aseguró que sus amigos, familiares y copartidarios le “recomendaron” ternar a alguien que “le cuidara la espalda”, pero él optó por “mujeres que no conocía”.

Ese día, la fiscal le anticipó a Petro lo que iba a pasar en su administración y que fundamentó en los llamados “cinco pilares” de su estrategia. Camargo aseguró que su gestión tendría un valor integrado: el respeto por la separación de poderes. “Pueden estar seguros de que seré una fiscal independiente e imparcial. Mi principal compromiso es con la separación respetuosa de poderes, la colaboración armónica entre ellos y la aplicación de la ley en condiciones de igualdad”, dijo.
En ese momento, el presidente felicitó a la fiscal y le insistió en la lucha contra la impunidad como una forma efectiva de ofrecer justicia a los ciudadanos. “Que le vaya muy bien en estos cuatro años que están por delante; habrá muchas afugias”, le dijo Petro a Camargo. Una de esas afugias, al final, resultó ser él.
La fiscal comenzó su gestión con una estrategia que apuntó a “poner en orden la casa” y, en los primeros meses, la oposición incluso dijo que estaba muy cercana a las tesis del Gobierno Petro.

Decisiones como cambiar al fiscal que llevó a la cárcel a Nicolás Petro, acusar al expresidente Álvaro Uribe, activar un proceso contra Andrés Peñate, exdirector del DAS, y reasignar expedientes de connotación nacional advertían de escenarios judiciales favorables políticamente para los intereses de Petro.
Pero los escándalos de corrupción en el Gobierno estallaron y la fiscal cumplió la solicitud del propio Petro: “Luchar contra la impunidad”.
Con los avances en la investigación por el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), fueron cayendo alfiles del presidente Petro: consejeros, ministros y funcionarios con despacho en la Casa de Nariño.

En mayo de 2025, un año después de la posesión de la fiscal Camargo, el presidente lanzó su primer dardo contra la jefe del ente acusador. En un consejo de ministros, el mandatario aseguró que la Fiscalía estaba “paralizada” y afirmó que “premeditadamente” querían vincularlo al escándalo de alias Papá Pitufo, el llamado zar del contrabando.
Con los meses, los reparos escalaron. En una entrega de tierras, el presidente Petro dijo: “A ver si la Fiscalía investiga”, y pidió ayuda para impulsar los procesos pendientes, pues, según él, la Fiscalía “no investiga por miedo”.
En julio de 2025, Petro le “recomendó” a la fiscal Camargo “reestructurar la Fiscalía” en Antioquia tras afirmar que el alcalde de Medellín “moldea” los procesos penales en el ente acusador y en esa región del país. “Un irrespeto con la justicia”, dijo.
Meses después, en octubre de ese año, el presidente señaló a la fiscal Camargo de “sellar transacciones políticas con cargos en la Fiscalía”. Se trató de un duro cuestionamiento que la fiscal prefirió no responder. Una semana después, Petro volvió a atacar. El 30 de octubre, tras los avances en la investigación por presuntas irregularidades en la campaña Petro Presidente –que tiene al exgerente y actual presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, a la espera de una imputación de cargos–, Petro arremetió contra Camargo.
Una declaración de la jefe del ente acusador, en la que expresó su decisión de ir hasta las últimas consecuencias en las investigaciones por delitos electorales, motivó al presidente a decirle a la fiscal que “no encontrará nada”.
En febrero de este año, el presidente se metió de forma directa con la familia de la fiscal Camargo. Como en otras oportunidades, hizo una pregunta en un consejo de ministros: “¿Hay una relación política entre De la Espriella y el marido de la fiscal general?”.
Los ataques continuaron conforme avanzaron las investigaciones que vinculan al Gobierno. La fiscal guardó silencio hasta hace algunas semanas, cuando en medio de una rueda de prensa sostuvo, sin muchos detalles, que se sentía atacada y que el asunto se hacía peor cuando incluían a su familia en los señalamientos.
La fiscal Camargo apenas completa la mitad de su periodo y el presidente Petro termina su mandato en cuatro meses. En la Fiscalía avanzan procesos por hechos de corrupción, la imputación por crímenes de guerra de supuestos voceros de paz como alias Calarcá, las irregularidades en la campaña, los títulos de Juliana Guerrero y el escándalo de la UNGRD, entre otros.
La prudencia de la fiscal Camargo ante los ataques del presidente Petro contrasta con el avance de las investigaciones y la vinculación de más funcionarios cercanos al primer mandatario. Esto anticipa nuevas arremetidas del jefe de Estado contra quien fue ternada y cumplió su petición de “no cuidarle la espalda”.

Al cierre del discurso de posesión de la fiscal Camargo, el presidente Petro se refirió, sin mencionarlo, al entonces fiscal Francisco Barbosa y dijo que “no quería acordarse de esa pasada Fiscalía”.
La pregunta es cuál será la opinión de Petro al final de la administración de Camargo, cuando avancen las investigaciones contra funcionarios de su Gobierno e incluso contra su propio hijo Nicolás Petro.
