La familia de Yenifer García buscaba una forma de controlar el intenso dolor que le producía la tercera sesión de un tatuaje. Su esposo, Jonathan Cantor, contó cómo terminaron contactando al hombre que le suministró los medicamentos que posteriormente fueron relacionados con su muerte.

Este fue el relato de Jonathan
En entrevista con Caracol Radio, Jonathan Cantor relató que su esposa Yenifer García, de 33 años, ya había asistido a dos sesiones para realizarse el tatuaje.
Según dijo Cantor, en las anteriores había soportado el procedimiento sin anestesia porque era una mujer tolerante al dolor.
El problema apareció durante la tercera sesión. García tenía una zona de fibrosis producto de una cirugía anterior en la espalda y, según su esposo, el dolor en esa parte hizo que pidiera detener el procedimiento.
“Yo le digo si no tiene una pomada o algo y el tatuador dice que él no trabaja con eso”, indicó.
El tatuador le explicó que no utilizaba pomadas ni otros productos para controlar el dolor. Fue entonces cuando la familia empezó a buscar otra alternativa.
Según relató Cantor, una amiga de su esposa les habló de un hombre que realizaba procedimientos estéticos en su propia casa.
El hombre, según Cantor, inicialmente les dijo que solo les daría “un chuzón” en la espalda; sin embargo, después les explicó que la aplicación sería intravenosa.
El esposo recordó que el tatuador incluso le preguntó qué era lo que iba a suministrarle. La respuesta, según su relato, fue que no había de qué preocuparse y que García permanecería despierta.
Pero después de la aplicación, la situación cambió para Yenifer. El letal coctel apagó los sueños de la familia.

La verdadera causa de la muerte
El dictamen de Medicina Legal conocido recientemente estableció la presencia de fentanilo, ketamina y midazolam en el organismo de García. Además, señaló que la administración conjunta produjo efectos depresores en el sistema nervioso central.
Para Cantor, esa mezcla fue la que terminó con la vida de su esposa. “Lo que la mató fue ese veneno”, aseguró el hombre, quien insiste en que la causa de la muerte no fue el tatuaje, sino el medicamento que le suministraron.
Cantor también aseguró que, mientras el tatuador permaneció pendiente del procedimiento, la persona que administró los medicamentos no volvió a aparecer.

Según su relato, ese hombre vivía incluso en la misma calle, pero después de lo ocurrido la familia no volvió a tener contacto con él.
El caso continúa bajo investigación de las autoridades, mientras el informe de Medicina Legal se convierte en la pieza clave para establecer qué ocurrió durante aquella sesión de tatuaje y las responsabilidades que puedan derivarse de la muerte de García.
