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Hay malestar en el petrismo por decisiones de Gustavo Petro | ¿Qué está pasando?

El nuevo presidente tendrá que jugar al equilibrismo en los próximos días para complacer a los nuevos sectores que llegan a apoyarlo, pero sin descuidar a quienes lo ayudaron a llegar al poder.


El presidente electo Gustavo Petro vive por estos días una especie de ‘luna de miel’ con la opinión pública. Poco a poco, el próximo inquilino de la Casa de Nariño ha ido disipando los temores que se fueron creando sobre su gobierno, a tal punto que ya ha logrado sentarse a dialogar con enconados contradictores políticos suyos, como el expresidente Álvaro Uribe y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras.

Sin embargo, paradójicamente los mayores dolores de cabeza que ha tenido el nuevo presidente han venido desde sus propias toldas: el petrismo.

Los primeros reclamos vinieron apenas cuatro días después de haber sido elegido, por el guiño que le hizo Petro el senador Roy Barreras para que sea el próximo presidente del Congreso.

El nombramiento de Barreras no dejó muy contento a un sector del petrismo. Uno de los más vehementes fue el senador del Polo Alexánder López, quien aseguró que este no fue un acto “ni democrático, ni concertado ni dialogado”.

En el mismo sentido se pronunció el senador Gustavo Bolívar: “Varios no estuvimos de acuerdo. Roy es importante en ese rol y tiene la ‘experiencia’, pero no, no representa el cambio por el que estamos luchando muchos en este proyecto”, dijo el congresista, una de las figuras más leales a Petro.

Detrás de este malestar está el hecho de que en el Pacto Histórico ven a Barreras como una figura de la política tradicional. El senador fue primero uribista, luego santista y hace menos de dos años se pasó al petrismo.

Un sector del Pacto Histórico tampoco está muy a gusto con algunas de las reuniones que ha sostenido Petro con algunos de los líderes del establecimiento, no porque no sean necesarias, sino porque consideran que se envía un mensaje equivocado a la ciudadanía.

Uno de los encuentros que más malestar causó fue el que tuvo Petro con el expresidente Álvaro Uribe. El senador Bolívar aseguró que la reconciliación siempre será “bienvenida”, pero en el caso de Uribe, aseguró, solo se puede llegar a la misma prometiéndole un ‘perdón social’, nada más.

Según el congresista, Uribe también debería buscar el perdón judicial y el perdón divino, siendo el primero el único que podría obtener. “Perdón judicial si va a la JEP. Perdón divino… difícil”.

“No podemos traicionar a las víctimas”, concluyó Bolívar en su cuenta de Twitter.

Sobre esta reunión también se pronunció el congresista electo del Pacto Histórico, Santiago Osorio, quien manifestó que “muy linda la foto de Uribe y todo, pero el señor tiene que pagar por sus presuntos crímenes de lesa humanidad. Colombia perdona, pero no olvida”.

No se habían terminado de calmar las aguas cuando un sector del petrismo le volvió a mostrar los dientes al nuevo mandatario, esta vez por cuenta de una noticia falsa en la que se mencionaba que el exgobernador de Boyacá Carlos Amaya sería nombrado ministro de Agricultura.

Sin que siquiera hubiese confirmado ese nombramiento (que resultó ser una información falsa) aliados de Petro se mostraron molestos.

“Juntarse con todos, sí. Dialogar con todos, sí. Construir desde la diferencia, sí. Pero premiar traidores que pescaron en río revuelto, en esa no cuenten conmigo. Perdón, pero hasta ahí llego”, indicó el representante del Pacto Histórico, César Pachón.

En el mismo sentido se pronunció el senador Bolívar: “Admiro la generosidad de Gustavo Petro para conformar un gobierno pluralista y de unidad que garantice la paz y la gobernabilidad en Colombia. Pero no olvidemos a organizaciones sociales, sindicales, campesinas, indígenas, afro y a la izquierda que se jugó la vida por esta causa”.

En medio del proyecto de acuerdo nacional que lanzó Petro, sectores políticos de centro y de centroderecha le han expresado su apoyo al nuevo mandatario, lo que implica que tendrá mayor gobernabilidad, pero a su vez tendrá que darles mayor cabida en su gobierno a sectores tradicionales que se la han jugado con él. Esto, por supuesto, no ha caído bien ni en el petrismo ni en organizaciones sociales que lo ayudaron a llegar al poder.

Prueba de ello fue que este jueves Carlos Rivas, expresidente y actual ejecutivo de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), dejó ver el malestar que tienen con el presidente electo porque los dejó por fuera del empalme presidencial.

“Estamos muy felices de que Gustavo Petro y Francia Márquez hayan ganado porque será un gobierno democrático, de eso no hay duda. Pero estamos muy extrañados porque no nos convocaron a la comisión de empalme cuando Fecode se jugó el todo por el todo en esta campaña. Nos estigmatizaron, nos maltrataron desde muchos sectores por apoyar a Petro”, dijo Rivas.

Horas después de este pronunciamiento del sindicato de educadores, fueron incluidos en la comisión de empalme.

Está claro que Petro tendrá que jugar al equilibrismo en los próximos días para complacer a los nuevos sectores que llegan a apoyarlo, pero sin descuidar a quienes lo ayudaron a llegar al poder. Un balance bastante complicado.