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JEP atribuye responsabilidad a excomandantes de las Farc por crímenes contra pueblos indígenas

Los crímenes afectaron de manera directa a los pueblos indígenas nükak baká, korebajü o koreguaje, siona o zio bain, hitnü y jiw.

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13 de octubre de 2026 a las 12:04 p. m.
La JEP atribuye responsabilidad a diez antiguos integrantes de los bloques Sur y Oriental de las extintas Farc-EP por crímenes cometidos contra Pueblos y Territorios Indígenas de la Amazonía y la Orinoquía.
La JEP atribuye responsabilidad a diez antiguos integrantes de los bloques Sur y Oriental de las extintas Farc-EP por crímenes cometidos contra Pueblos y Territorios Indígenas de la Amazonía y la Orinoquía. Foto: JEP

En medio de las críticas por su inoperancia, falta de resultados y gastos desbordados que no favorecen a las víctimas, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) atribuyó responsabilidad a diez antiguos integrantes de los bloques Sur y Oriental de las extintas Farc-EP por crímenes cometidos contra cinco pueblos indígenas de la Amazonía y la Orinoquía entre 1996 y 2016.

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La decisión fue adoptada por la Sala de Reconocimiento de Verdad y hace parte del Caso 09, subcaso Amazonía y Orinoquía, que investiga crímenes no amnistiables contra pueblos y territorios étnicos. Los pueblos reconocidos como víctimas colectivas son los nükak baká, korebajü o koreguaje, siona o zio bain, hitnü y jiw.

Para tomar esa decisión, la JEP —a través de un comunicado— estableció dos patrones de criminalidad claros. El primero consistió en atacar la autodeterminación, la autonomía, la cultura y el gobierno propio de las comunidades mediante el control social y territorial ejercido por la guerrilla.

El segundo comprendió crímenes cometidos en el contexto de las hostilidades, que afectaron la integridad física, cultural, espiritual y territorial de los pueblos indígenas.

JEP abrió macrocaso por actos de violencia contra los pueblos indígenas.
JEP abrió macrocaso por actos de violencia contra los pueblos indígenas. Foto: JEP

“Concluyó (la JEP) que la violencia no solo dejó muertos, desaparecidos y desplazados. También desarraigó a los pueblos indígenas de su territorio, ‘enfermó’ sus lugares sagrados, rompió su equilibrio espiritual y puso en riesgo su pervivencia”, advierte un comunicado del tribunal transicional.

Por eso, los delitos atribuidos a estos 10 jefes del Bloque Sur y del Bloque Oriental de las extintas Farc son de lesa humanidad, exterminio, asesinato, desaparición forzada, traslado forzoso, tortura y persecución, además de crímenes de guerra relacionados con homicidios, desplazamientos, minas antipersonal y daños al medioambiente, sin tener derecho a una amnistía.

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La investigación, señala la JEP, estableció que las Farc acusaron de colaborar con el enemigo a gobernadores indígenas, caciques, sabedores, médicos tradicionales, docentes y otros líderes que se oponían a sus intereses. Esos señalamientos derivaron en homicidios selectivos, masacres, desapariciones, torturas y desplazamientos.

Por estos hechos, la JEP llamó a reconocer responsabilidad a Milton de Jesús Toncel Arredondo, alias Joaquín Gómez; Jaime Alberto Parra Rodríguez, alias el Médico; Julián Gallo Cubillos, alias Carlos Antonio Lozada; Elmer Caviedes, alias Albeiro Córdoba; Fabián Ramírez Cabrera, alias Fabián Ramírez; Floresmiro Burbano, alias Martín Corena; Darío Lee Díaz, alias Robledo; Luis Enrique Montes, alias Euclides Bermúdez; Gustavo Cuéllar Pajoy, alias Manuel Político, y Liberman Imbachi Chilito, alias Norbey Ramírez.

La Sala les atribuyó responsabilidad como coautores mediatos mediante aparatos organizados de poder y, en algunos casos, responsabilidad de mando por torturas.

La investigación registró 1.134 victimizaciones: 598 atribuidas al bloque Sur y 536 al Oriental. La Sala agrupó 96 conductas criminales en los dos patrones y examinó detalladamente 40 hechos. Según el comunicado, ninguno de los diez había sido investigado penalmente por estos hechos en la justicia ordinaria.

“Si los comparecientes reconocen responsabilidad y aportan verdad plena, la sala podrá convocar una audiencia pública de reconocimiento y remitir posteriormente el caso al Tribunal para la Paz para la imposición de una sanción propia”, advierten desde la JEP, sobre el proceso que viene luego de esta decisión.