Un lamentable caso en el que se vio comprometida la vida de un menor de edad se presentó en Boyacá. De acuerdo con la Policía del departamento, ayer lunes 10 de octubre, la mamá del pequeño reportó su desaparición.
La versión era que el niño había salido a jugar con su hermano gemelo, pero solo uno de ellos había regresado. “La mamá de los niños hizo el reporte ante las autoridades, que de inmediato activaron los protocolos de búsqueda de personas”, dijo la coronel Margarita Mantilla, comandante encargada de la Policía de Boyacá.

Agregó la oficial que cerca de donde se presentó la desaparición del menor de edad hay un río. “La hipótesis principal es que el niño estaba jugando y cayó al río, dándose la muerte por inmersión”, explicó.
La coronel Mantilla dijo que esa es la tesis principal que se maneja, pues por el momento se descarta homicidio o abuso sexual contra el menor. “Todo apunta a que fue un accidente”, manifestó la uniformada.
La comandante de Policía de Boyacá indicó que las labores se complicaron debido a las condiciones de los pequeños, quienes tienen problemas cognitivos y se les dificulta el habla. Sobre la familia de los menores, dijo la coronel que la mamá es una señora de campo que se gana la vida haciendo almuerzos en la zona donde vive y que el papá de los niños es conductor.
Sin embargo, la coronel Mantilla indicó que las autoridades judiciales se encuentran realizando los actos urgentes, con el fin corroborar la tesis principal sobre la muerte del menor, pero que el caso ya queda en manos de las autoridades competentes.
Este es el segundo caso en donde se ve comprometida la vida de una menor de edad. El caso más reciente fue el del pequeño Gabriel Esteban González, quien fue asesinado por su papá Gabriel González.

La historia conmocionó al país por los móviles que llevaron al sujeto a asesinar a su propio hijo. González adujo que el crimen lo había cometido en contra de su hijo para vengarse de su expareja y mamá del niño, quien se había negado a continuar la relación de pareja.
Familiares y conocidos denunciaron que Gabriel sometía a constantes maltratos verbales y físicos a la mamá del pequeño Gabriel, lo que generó la ruptura de la relación. Tras cinco meses de separación, Gabriel recogió a su hijo el sábado primero de octubre, en el barrio Sierra Morena de Usme, para pasar un fin de semana entre padre e hijo.
Pero nadie contaba con que ese fin de semana sería el último que verían con vida al pequeño Gabriel Esteban. El papá del menor se lo llevó para un hotel en Melgar, Tolima, y dentro de una de las habitaciones decidió asfixiar a su propio hijo.
Gabriel, de manera cínica, había dejado pruebas del crimen del menor, hechos que lo llevaron a aceptar cargos luego de que fuera capturado.
Al conocerse el caso en los medios de comunicación y a sabiendas de que las autoridades lo estaban buscando, el homicida abandonó el hotel para evadir a las autoridades. Tras varios operativos, la Policía de Carreteras lo ubicó en la vía entre Melgar y Girardot, en donde, al verse descubierto, sacó un billete de 50.000 para sobornar al policía que lo iba a capturar.
Con la captura materializada, el sospechoso fue llevado ante un juez de la República, en donde Gabriel decidió aceptar que había asesinado a su propio hijo.
