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Menores de edad, policías y líderes sociales: las víctimas preferidas de Otoniel

Menores de edad violadas en sus campamentos y cientos de asesinatos de policías y líderes sociales, ese es el prontuario del capo.


La estela de muerte, dolor y sufrimiento que ha dejado el Clan del Golfo en el país es aterradora. Más de 100 menores de edad víctimas de violación y reclutamiento forzado por parte de Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, más de 60 policías asesinados desde 2017, y miles de personas desplazadas por amenazas o acciones violentas forman parte de la triste radiografía sembrada por él y sus hombres.

Este sujeto ha dejado víctimas de toda clase: civiles, policías, militares y hasta integrantes de otras agrupaciones ilegales. Incluso se podría decir que su vida y la de sus hombres de confianza se divide en capítulos.

Depredador sexual

Las investigaciones contra cabecillas del Clan del Golfo demuestran que todos tenían un patrón similar. La preferencia por niñas entre los 11 y 15 años de edad de Tierralta, en Córdoba, San Pedro de Urabá, Necoclí, Carepa, Apartadó, Chigorodó, Medellín y otros municipios de Antioquia.

Las menores a disposición de Otoniel reunían aspectos particulares en común. Eran de escasos recursos económicos, lo que permitía negociar con sus padres como si se tratara de artículos. Pagaban hasta 10 millones de pesos por cada joven. Las relaciones, por llamarlas de alguna manera, con las adolescentes duraban entre tres y nueve meses, y en algunos casos llegaban a los tres años, durante los que el capo compraba su fidelidad con costosos regalos, fincas, casas y vehículos de alta gama.

Otra de las preferencias de Otoniel era que las menores fueran vírgenes, por quienes ofrecía millonarias sumas de dinero, pero, en caso de que los padres se opusieran, la orden era asesinarlos. Pedía que se las llevaran a su cambuche para satisfacer sus aberrantes prácticas sexuales, entre las que se encontraba compartirlas con sus hombres de confianza.

Leonardo Bustamante es uno de los más de 100 policías asesinados por Otoniel o sus hombres en su guerra con la fuerza pública.
Leonardo Bustamante es uno de los más de 100 policías asesinados por Otoniel o sus hombres en su guerra con la fuerza pública. - Foto:

Las niñas no eran las únicas víctimas. Como jefe de un ejército de más de 3.000 hombres, la orden permanente de Otoniel era asesinar a integrantes de la fuerza pública. Así ocurrió con más de 100 miembros de la Policía, de los cuales 60 crímenes ocurrieron entre 2017 y el presente año. Una de esas víctimas fue el patrullero Leonardo Bustamante, quien pertenecía a la Operación Agamenón, creada especialmente para acabar con el Clan.

El policía fue torturado y asesinado por hombres bajo el mando de Otoniel, en Córdoba. Todo parece indicar que al uniformado y un compañero les tendieron una trampa. Los policías se iban a reunir con una fuente para recopilar información contra la estructura del capo, pero el escenario era falso, no había tal fuente, solo varios hombres armados que, cuando llegaron los uniformados al punto de encuentro, se los llevaron, los torturaron y luego los asesinaron.

“El 24 de octubre del año pasado, él, Bustamante, y su compañero llegaron al punto de encuentro en Córdoba a las dos de la tarde; salieron hombres del Clan del Golfo, que los secuestraron por nueve horas. Los torturaron y los asesinaron”, dijo a SEMANA Fanny Garzón, esposa del policía, que dejó a dos hijos, una niña de 7 años y un niño de 9. Otoniel no solamente descargaba su ira abusando de las menores de edad u ordenando asesinatos contra integrantes de la fuerza pública; quienes se oponían a sus intereses eran blanco de amenazas y crímenes a manos de sus hombres.

Niñas entre los 11 y 15 años eran compradas por Otoniel, dicen las autoridades, para hacerlas partícipes de sus aberrantes bacanales en los escondites.
Niñas entre los 11 y 15 años eran compradas por Otoniel, dicen las autoridades, para hacerlas partícipes de sus aberrantes bacanales en los escondites. - Foto:

Es el caso de Carlos Páez, líder social del Urabá antioqueño, quien trabajaba en la restitución de tierras robadas a los campesinos por grupos paramilitares. En 2018 recibió un mensaje en el que Otoniel y sus hombres lo amenazaban de muerte. La intimidación llegó luego de que saliera una sentencia judicial que beneficiaba a campesinos de Turbo, en un proceso de restitución de tierras.

Al ver el triunfo judicial, le prohibió a Páez regresar a la región. Según Indepaz, una ONG que monitorea situaciones de conflicto en el país, el Clan del Golfo hace presencia en 237 municipios de 25 departamentos, cuenta con más de 3.000 hombres y 1.600 hombres en redes de apoyo, cometió más de 300 homicidios selectivos en el último año y ha generado decenas de desplazamientos. Un hombre que dejó una estela de víctimas de su actuar criminal.