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Niños con cáncer del régimen subsidiado tienen 40 % más riesgo de muerte que los del contributivo

Esta enfermedad, que afecta a 400.000 menores de entre cero y 19 años anualmente, es la tercera causa de muerte de uno a 15 años.


En el marco del Día Mundial Contra el Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, el Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil (OICI) informó a través de un comunicado que la brecha socioeconómica en el país sigue afectando a los niños y niñas con diagnóstico de cáncer.

Esta enfermedad, que afecta a 400.000 menores de entre cero y 19 años anualmente, es la tercera causa de muerte de uno a 15 años. Aunque cerca del 55 % de los niños sobreviven, la probabilidad de curarse está condicionada por factores sociales y económicos, como el tipo de aseguramiento en salud.

De hecho, según Vigicáncer, que es el estudio encargado de identificar los factores asociados al cáncer infantil de la Fundación Pohema, los niños con cáncer pertenecientes al régimen de aseguramiento subsidiado tienen 40 % más riesgo de muerte que los niños afiliados al contributivo. Asimismo, la brecha también se hace visible en la supervivencia de esta población a la enfermedad, que es de 55 % en el subsidiado y 66 % en el contributivo.

Moretón en el brazo
Los moretones son uno de los síntomas de alerta del cáncer que suelen pasar desapercibidos. - Foto: Getty Images/iStockphoto

No obstante, el régimen de afiliación es una variable indirecta para medir otras condiciones, como el nivel socioeconómico o la capacidad adquisitiva de una familia. “Si una persona está en uno u otro régimen eso hace que tenga unas características socioeconómicas y socioculturales diferentes. Esto es una manera gruesa de medir el ingreso económico de un hogar”, asevera la coordinadora de monitores de Vigicáncer, Vivian Piedrahita.

Para Yolima Méndez, presidenta del OICI, “esta brecha es dolorosa e inaceptable”. La funcionaria asegura que es necesario que todos los actores del sector salud promuevan acciones concretas que permitan disminuir esta diferencia y tener un mayor acceso en igualdad de condiciones a los servicios sanitarios para los menores de edad más vulnerables del país.

Méndez hace énfasis en la necesidad de prestarle atención a las zonas rurales y periféricas del territorio nacional, para que todo niño y niña con sospecha de cáncer pueda ser trasladado a la unidad especializada de cáncer infantil más cercana, pues hay zonas en las que esta posibilidad es remota por la distancia y mínima presencia del Estado como garante de la atención en salud oportuna.

Otra de las principales razones por las que los niños con cáncer pertenecientes al régimen subsidiado tienen menos probabilidad de curarse, además del contexto económico en el que habitan, de acuerdo con Vigicáncer, es el abandono del tratamiento, que se refiere a los casos en los que un paciente que necesita tratamiento oncológico no lo empieza, o lo interrumpe, por cuatro semanas o más sin una causa médica que lo justifique.

De acuerdo con Piedrahita, esta situación se puede presentar por diversos factores, que incluyen determinantes económicos, educativos, geográficos, religiosos, familiares y biológicos.

“Puede ser porque los papás se hayan ido a buscar una segunda opinión. A veces, con la población indígena suele pasar que quieren ir donde el chamán o donde su guía espiritual; a veces, por cuestiones religiosas, donde los papás van a asistir a alguna congregación porque creen que va a pasar un milagro. O porque la EPS no autoriza el tratamiento, o no hay plata para el transporte, por ejemplo”, afirma la coordinadora.

Según Vigicáncer, los niños con cáncer pertenecientes al régimen de aseguramiento subsidiado tienen 40 % más riesgo de muerte que los niños afiliados al contributivo.
Según Vigicáncer, los niños con cáncer pertenecientes al régimen de aseguramiento subsidiado tienen 40 % más riesgo de muerte que los niños afiliados al contributivo. - Foto: Ingimage

Estos factores condicionan y afectan directamente los resultados clínicos de los niños y niñas con cáncer, pues la interrupción del tratamiento hace que se pierda la intensidad del mismo, lo que deriva en la reaparición de la enfermedad o su fortalecimiento, y esto termina en recaídas o muertes de los pacientes.

Asimismo, la capacidad operativa del sistema de salud, principalmente en las regiones del país, es otra de las variables que puede afectar significativamente la evolución de la enfermedad en los menores de edad. “Depende también de la institución donde se trate el paciente y la infraestructura que tenga. La capacidad para brindar integralidad y un soporte psicosocial al menor también influye en los resultados”, asegura la coordinadora Piedrahita.

Por su parte, la doctora Leila Martínez, oncóloga pediatra del OICI, asegura que “es evidente que nuestro sistema de salud necesita cambios para reducir la inequidad que sufren los niños con cáncer”, y precisa que estas diferencias en la tasa de mortalidad de los menores dependiendo de su tipo de aseguramiento son un fenómeno generalizado que se presenta sin importar el tamaño de la ciudad o región.

Es importante también que los padres de familia o cuidadores de niños y niñas estén atentos a los síntomas de alarma para cáncer en esta población, que pueden incluir fiebre intermitente sin causa clara, infecciones frecuentes, fatiga, cansancio, moretones en el cuerpo, dolor en los huesos, sangrados en nariz o encías, dolor de cabeza persistente, vómito en las mañanas e hinchazón abdominal. El conocer estos síntomas puede promover una consulta médica y diagnóstico oportunos.