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Grupo de consejeros líderes, víctimas del conflicto armado.
Grupo de consejeros líderes, víctimas del conflicto armado. - Foto: Cortesía Unidad para las Víctimas

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Norte de Santander certificó primeros consejeros con discapacidad

Este grupo de víctimas del conflicto armado ahora tendrá un papel como líderes y lideresas defensores de los derechos de esta comunidad golpeada por la violencia.

Diez hombres y mujeres con discapacidad de los municipios de Tibú, Teorama, (zona del Catatumbo), provincia de Ocaña y Cúcuta participaron en la capacitación que los certifica como consejeros en Norte de Santander.

Estas víctimas del conflicto armado fueron las primeras en adquirir las herramientas que les permitirán fortalecer sus proyectos de vida, reconstruir su tejido social y consolidar acciones como líderes y lideresas para la defensa de los derechos de su comunidad.

La formación técnica de ‘Consejerías ante pares’, como se denominó el programa, se adelantó en seis departamentos del país, entre ellos, Norte de Santander, donde se implementó como medida de satisfacción para esta población víctima que ha sufrido una doble vulneración de sus derechos, tanto por su condición física como por la violencia.

Una de las certificadas, Carmen García, representante de la Mesa de Participación Efectiva de las Víctimas del municipio de Tibú, indicó que el proceso de formación consolida sus bases como agente constructora de paz con acciones de perdón y reconciliación.

“Este proceso de ‘Consejería entre pares’ me ayudó a encontrarme conmigo misma, a expresar lo que nosotros sentíamos, a apoyarnos entre nosotros mismos y nos llevará a replicar y aportarle a nuestras comunidades en el territorio”, dijo.

Mientras tanto, Herminia Contreras, representante del municipio de Los Patios en la mesa de víctimas por discapacidad, dijo que la enseñanza recibida la replicará para que otras personas como ella puedan orientarse.

Para desarrollar la formación de estas víctimas, se realizaron talleres, actividades técnicas y emotivas orientadas a reconocer el valor e importancia del ser humano sin importar sus condiciones.

“Estamos trabajando en el área de construcción de paz y, en este sentido, es muy importante cooperar para víctimas con discapacidad”, señaló Hiroshi Sato, representante residente de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón en Colombia (JICA), que articuló acciones con la Unidad para las Víctimas para este proyecto formativo.

Familia de Samaná, Caldas, recibió los cuerpos de dos hermanos que fueron víctimas de un falso positivo del Ejército hace 17 años

Terminó la incertidumbre y la angustia para los familiares de los hermanos Luz Enith y Ricardo Hincapié Ospina, quienes desaparecieron hace 17 años en el municipio de Samaná, en el oriente de Caldas, y terminaron haciendo parte de la siniestra lista de falsos positivos en el país.

La recuperación se dio gracias al trabajo llevado a cabo por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, (UBPD), en el cementerio San Agustín de esa población caldense, de acuerdo con las medidas cautelares que ordenó en su momento la Sección de Primera Instancia para Casos de Ausencia de Reconocimiento de Verdad de la Justicia Especial para la Paz, (JEP).

La señora madre de estas dos personas desaparecidas, doña María del Rosario Ospina, jamás perdió la esperanza de encontrar a sus hijos, quienes salieron de su casa en la vereda Yarumal de Samaná el día 2 de noviembre de 2005 para comprarle a ella una torta por su cumpleaños, pero jamás regresaron.

Algunos vecinos de la zona le hicieron saber que a Luz Enith, que en ese entonces tenía 28 años, y a Ricardo que contaba con 18; los interceptó un grupo de integrantes del Ejército Nacional que al parecer pertenecían al Batallón Quimbaya, quienes los acusaron de hacer parte de un grupo armado al margen de la ley que operaba en el área del Magdalena Medio.

Durante la entrega digna de sus parientes a la familia Hincapié Ospina se contó con la presencia de Ana Teresa Rueda Lozada, quien es técnica especializada de la UBPD, las magistradas de la JEP Reinere de los Ángeles Jaramillo Chaverra y María del Pilar Valencia García; así como varios integrantes de la Organización de las Naciones Unidas y el Instituto de Medicina Legal.