El tamal tolimense, uno de los platos más representativos de la gastronomía del departamento, enfrenta un problema que podría golpear directamente el bolsillo de quienes acostumbran consumirlo.
La escasez de hoja de cachaco, materia prima utilizada para envolverlo y cocinarlo.

Los incendios golpearon las zonas productoras
Los incendios forestales que han afectado diferentes zonas del Tolima, sumados a la temporada seca, destruyeron plantaciones de cachaco y redujeron de manera considerable la oferta.
El problema se refleja en el precio de las hojas y comienza a trasladarse al valor final del tamal.
La situación es especialmente preocupante en municipios del sur del departamento, donde se concentra parte importante de la producción de esta hoja.
Coyaima aparece entre las zonas más afectadas por los incendios y por la disminución de la producción.
Uno de los datos que permite dimensionar el problema fue entregado por el alcalde de Coyaima, Luis Orlando Ortiz, quien aseguró que en el sector de Totarco se quemaron 2.600 hectáreas.
En su mayoría, relacionadas con plantaciones de cachaco destinadas a la producción de hoja para los tamales.
Según el mandatario, esa producción normalmente sale semanalmente hacia ciudades como Bogotá. Sin embargo, los incendios y la sequía redujeron drásticamente la cantidad disponible.
La cifra reportada por el alcalde muestra el impacto que la emergencia tiene sobre una actividad que no solamente está relacionada con la gastronomía.
Para numerosas familias del sur del Tolima, la producción y comercialización de la hoja representa una fuente de ingresos.
De acuerdo con las declaraciones recogidas por Caracol Radio, la producción de hoja de cachaco en Coyaima habría disminuido el 70 %, mientras que solamente estaría comercializándose cerca del 30 % de la producción habitual.

Antes de la emergencia, la producción semanal podía representar alrededor de $400 millones, según las cifras expuestas por el alcalde.
La emergencia por incendios forestales llevó, además, a la Gobernación del Tolima a declarar la calamidad pública el 13 de agosto, cuando se reportaban 38 incendios activos en 16 municipios.
El precio del insumo prácticamente se duplicó en medio de la emergencia.
Según el medio en mención, el valor de un rollo había pasado aproximadamente de $18.000 a entre $30.000 y $35.000, un incremento superior al 70 % .
Aunque podría parecer que el problema se limita al envoltorio, para los productores la hoja es una parte fundamental de la preparación.
Los comerciantes explican que no cualquier hoja puede sustituirla sin modificar las características del producto.
Pero la afectación no se queda en el Tolima. Una parte importante de la producción de hoja de cachaco sale hacia Bogotá.
Allí existe una amplia oferta de tamales y donde también se ha comenzado a sentir la reducción del suministro. La escasez de la hoja está teniendo consecuencias sobre el precio del producto terminado.

Productores de Ibagué contemplan que el precio pueda llegar a $15.000 o $16.000, dependiendo de cómo evolucione la sequía.
Por eso, la crisis de la hoja no representa únicamente un problema gastronómico.
El fuego y la sequía afectan una cadena económica que comienza en las zonas rurales productoras y termina en los establecimientos donde se preparan y venden los tamales.
