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Tik Tak: Piedad Córdoba, agradecida

Aún no es claro a quién tiene que darle las gracias Piedad Córdoba. La canciller Marta Lucía Ramírez dijo que a ella no. Lo cierto es que a Piedad le dieron permiso de salir de Honduras, pero sin sus 68 mil dólares. ¿Cuál era el verdadero origen y el más seguro destino? Escuche a María Isabel Rueda.


A las 6:45 a. m. suena el primer Tik Tak de hoy viernes 27 de mayo en SEMANA y suena por los lados de la duda, de muchísimas otras, que deja ahora la senadora electa Piedad Córdoba, quien se mostró ayer muy agradecida con la canciller Marta Lucía Ramírez.

Y esa es la pregunta: ¿qué le tiene que agradecer Piedad a Marta Lucía? Pues esta última respondió: nada. Que en el lío en el que se metió por cuenta de los 68.000 dólares, que trató de sacar subrepticiamente de Honduras, lo único que hizo ella en su calidad de canciller fueron los trámites de rigor que en cualquier parte del mundo los cónsules brindan para garantizar los derechos y garantías que deben amparar a un connacional. Sin embargo, esta es la única duda en relación con las últimas horas de Piedad que parece estar resuelta, porque las demás crecen y se multiplican.

La persona señalada por ella de haberle dado la suma de dinero, los 68 mil dólares, a cambio supuestamente de una auditoría, por ahora no aparece, y como alcanzamos a plantearlo en el anterior Tik Tak, ¿quién sabe qué papel jugó en cambio el propio Gobierno hondureño? Porque a Piedad le levantaron la medida de retención administrativa que le dictaron y que la mantuvo detenida varias horas cuando le encontraron la millonaria suma.

Ahora puede irse de Honduras cuando quiera, pero eso sí, que se sepa, sin el dinero. Los 68 mil dólares por ahora se quedan en Honduras. Aunque si su destino era financiar la campaña de Gustavo Petro, como ha llegado a sugerir la propia oposición hondureña sobre el Partido Nacional, los 68.000 dólares llegarán porque llegarán a Colombia por algún correo, así sea el de las brujas.

Petro lo ha negado enérgicamente y ha recordado cómo él mismo le pidió a Piedad apartarse de su campaña. No obstante, ya cuando había sido elegida al Congreso, a donde llegó de la mano del propio Petro, quien aparentemente ahora no quiere saber nada, pero nada, de Piedad Esneda.

Tampoco resulta claro si en la facilitación de su situación en algo tuvo que ver su amiga, la presidenta nicaragüense Xiomara Castro.

Porque lo cierto es que el lío de Piedad es grande, no da para cárcel, pero sí para una multa y para muchas dudas que vienen a sumarse al ramillete de preguntas de la justicia colombiana a la electa congresista.

¿Cómo fueron sus buenos oficios en la liberación de secuestrados de las Farc? ¿Cómo fueron sus negocios con Alex Saab? ¿Cuáles eran las diligencias que cumplía en sus visitas a la cárcel, si tuvieron algo que ver con ofertas de alivio judiciales a extraditables y no solamente un apoyo jurídico a su hermano detenido, que hoy está rumbo a su extradición?

La gratitud de Piedad con Marta Lucía Ramírez es, claramente, una manera de pintar su caso de con un brochazo de normalidad. No lo logró, porque rápidamente la canciller le devolvió la gratitud que le adjudicó, pero lo que sí no le cuadra a Piedad por ningún lado es, como afirmó ayer, que ha quedado superado el malentendido.

¿Superado? Ni de lejos. Hoy Piedad es libre de seguir su camino, pero no deja de ser una ironía que hubiera estado retenida varias horas en Honduras, porque “retención” fue la palabra que varias veces ella usó cuando hacía las gestiones con los secuestrados, que según ella no estaban secuestrados, sino retenidos.