La Aeronáutica Civil anunció este jueves la reanudación de las operaciones en el Aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán, luego de que la terminal permaneciera cerrada de manera preventiva debido a las emisiones de ceniza provocadas por la actividad del volcán Puracé.

La autoridad aeronáutica informó que, tras realizar una revisión de las condiciones de seguridad de la pista y verificar que existían las garantías para la operación aérea, el aeropuerto retomó sus actividades desde la 1:34 p. m.
Sin embargo, la Aerocivil explicó que durante las siguientes horas se coordinaría de manera gradual la salida de los vuelos y el restablecimiento de los itinerarios.
Por ello, recomendó a los pasajeros comunicarse directamente con sus respectivas aerolíneas para confirmar el estado actualizado de sus vuelos y posibles modificaciones en los horarios.
🚨 #AtenciónPasajeros | Informamos que, tras la revisión de condiciones de seguridad por actividad volcánica, a partir de las 13:34 hora local el Aeropuerto Guillermo León Valencia de #Popayán reanuda y mantiene sus operaciones.
— Aeronáutica Civil (@AerocivilCol) July 23, 2026
La suspensión había sido ordenada en la mañana del jueves como una medida preventiva, luego de que la caída de ceniza sobre la pista impidiera garantizar condiciones seguras para los despegues y aterrizajes. La decisión buscó minimizar cualquier riesgo para las aeronaves y sus ocupantes mientras se adelantaban labores de inspección y evaluación.
La emergencia está relacionada con el incremento de la actividad del volcán Puracé, ubicado en la cadena volcánica Los Coconucos, que continúa bajo alerta amarilla.

El Servicio Geológico Colombiano ha reportado un aumento en la actividad sísmica y en las emisiones de gases y ceniza, con columnas que en los últimos días han superado los dos kilómetros de altura y cuya dispersión ha alcanzado distintos sectores del departamento del Cauca.
Aunque el aeropuerto ya retomó sus operaciones, las autoridades señalaron que continuarán monitoreando de forma permanente la evolución de la actividad volcánica y las condiciones atmosféricas para determinar si es necesario adoptar nuevas medidas que garanticen la seguridad de las operaciones aéreas.
