Por la muerte de la menor Valeria Afanador, la Secretaría de Educación de la Gobernación de Cundinamarca declaró administrativamente responsable al Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe. Debido a esto, ordenó su cierre y le impuso como sanción la cancelación de su licencia de funcionamiento, un año después de la tragedia.
El caso de Valeria, de 10 años, estremeció a Colombia: el 12 de agosto de 2025 desapareció de su colegio, ubicado en Cajicá, Cundinamarca. Tras 15 días de búsqueda, su cuerpo fue encontrado en un río cercano a la institución educativa.

La Secretaría precisó: “Declarar administrativamente responsable al establecimiento educativo colegio Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe, rectora Sonia Ochoa, por la infracción grave a las disposiciones que regulan la prestación del servicio público administrativo”.
La directora de Buen Gobierno Educativo de Cundinamarca, Karen Milena León, fue la responsable de emitir la decisión y le compulsó copias a la Fiscalía General de la Nación para que investigue los presuntos delitos que se pudieron presentar en ese lamentable caso.
La Gobernación de Cundinamarca consideró en su decisión que la cancelación de la licencia es “proporcional” a la gravedad de la omisión en el deber de cuidado al que estaba obligado el establecimiento educativo frente a sus estudiantes, entre ellos, Valeria Afanador.
#Atención | Encuentran muerta a Valeria Afanador, menor desaparecida en Cajicá: esto es lo que se sabehttps://t.co/EHC4PUydvS
— Revista Semana (@RevistaSemana) August 29, 2025
La entidad también concluyó que la situación de Afanador era particular, pues tenía una “triple condición de vulnerabilidad” por su género, su edad y su discapacidad. Estas circunstancias, según el ordenamiento jurídico, son reconocidas como base para una protección constitucional reforzada y diferenciada.
El documento de 88 páginas que ordenó el cierre del Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe detalla que, dentro de la información analizada, se detectó que el colegio omitió su deber de cuidado, falló en los protocolos de seguridad y no garantizó una vigilancia diferenciada para la estudiante, considerando que tenía síndrome de Down.
Recientemente, Manuel Afanador, padre de Valeria, cuestionó los avances y el rumbo de la investigación relacionada con la desaparición y posterior hallazgo sin vida de su hija, por lo que le pidió a la Fiscalía que este caso no quede en la impunidad.
