Luego del anuncio el pasado fin de semana del presidente de la República, Gustavo Petro, de liquidar Air-e, la principal empresa encargada de distribuir y comercializar energía en Magdalena, Atlántico, La Guajira y parte la costa Caribe, se han generado una serie de críticas por el manejo del mandatario a la situación energética en esa zona del país.
Una de esas voces críticas es la del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, quien señaló que el tratamiento de la administración del presidente Petro no ha sido la mejor. “Todo lo que hace el Gobierno es un desastre, cinco interventores, la deuda se triplicó con las generadoras, eso es un desastre, es lo peor que ha pasado”.
Frente a esto, la Contraloría ya había advertido en días anteriores la crisis de la empresa distribuidora de energía.
En el documento conocido por SEMANA, el órgano de control habla de unos riesgos financieros, operativos y patrimoniales que podrían afectar la continuidad del servicio de energía eléctrica en la región Caribe y comprometer recursos públicos.
Y es que estas alertas se dan en medio del ejercicio de vigilancia fiscal preventiva que realizan desde el ámbito financiero, administrativo y operativo, que podrían estar afectando la adecuada gestión de los recursos públicos.
Según la Contraloría General, uno de los aspectos más preocupantes tiene que ver con el crecimiento de la cartera de la empresa Air-e, pues hay un informe técnico que revela que esta compañía tiene una cartera superior a los $6 billones.
Asimismo, precisaron que existe un deterioro progresivo concentrado en los estratos 1 y 2 y en zonas subnormales.
“El crecimiento sostenido de la cartera de AIR-E, que supera los $6,062,046 millones de pesos y presenta un deterioro progresivo concentrado en estratos 1, 2 y subnormales, donde más del 73 % corresponde a obligaciones con más de un año de antigüedad, constituye un riesgo crítico para la sostenibilidad financiera de la empresa”, señala el documento.
De igual forma, la Contraloría dijo que existe un riesgo de una posible insolvencia y pérdida en la capacidad de pago. Solo entre diciembre de 2023 y agosto de 2025, los pasivos totales de la compañía crecieron más del 50 %.
“El incremento de los pasivos totales del 53,6 % entre diciembre de 2023 y agosto de 2025, junto con la concentración del 86 % en pasivos corrientes, evidencia una severa presión de liquidez. Esta estructura genera un riesgo inminente de incumplimiento de obligaciones con proveedores y agentes del mercado mayorista”, advirtió la entidad.
