El Ecoparque de la Ciénaga de Mallorquín, en Barranquilla, recibió el Premio Nacional de Arquitectura, uno de los máximos reconocimientos de la arquitectura colombiana.
El galardón fue entregado en el marco de la Bienal Colombiana de Arquitecura y Urbanismo, organizada por la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

Un proyecto que busca conectar la ciudad con la naturaleza
El proyecto fue desarrollado por DEB Architecture, equipo liderado por los arquitectos Francisco Ricardo y Catherine Jesurum, junto con El Equipo Mazzanti, liderado por Giancarlo Mazzanti.
El reconocimiento tiene un significado especial para Barranquilla: es la primera vez que un proyecto realizado en la ciudad obtiene el Premio Nacional de Arquitectura.
El ecoparque plantea una nueva relación entre la ciudad, el paisaje y el ecosistema de la ciénaga de Mallorquín.
La propuesta busca recuperar el valor ambiental de este territorio y, al mismo tiempo, generar espacios públicos para que los ciudadanos puedan acercarse, recorrer y comprender el entorno natural.
Por eso, el premio no reconoce únicamente las características arquitectónicas de la obra.
También destaca su integración con el espacio público, el paisaje y la recuperación ambiental.
El proyecto convierte así la ciénaga en un espacio de encuentro entre Barranquilla, sus habitantes y el entorno natural.

Un reconocimiento con más de seis décadas de historia
La Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo fue creada en 1962 y constituye el principal premio otorgado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos.
El reconocimiento está dirigido exclusivamente a obras y trabajos realizados por arquitectos y se ha consolidado como uno de los principales referentes para la arquitectura en Colombia.
En esta edición, el Ecoparque de la Ciénaga de Mallorquín logró el máximo reconocimiento y llevó por primera vez este premio a una obra realizada en Barranquilla.
La primera fase del Ecoparque fue inaugurada en 2023, durante la administración de Jaime Pumarejo.
Posteriormente, el 24 de mayo de 2025, la Alcaldía entregó la segunda etapa, que incluyó el Sendero Estuario, un recorrido de 2,5 kilómetros entre manglares y espejos de agua.
Con esa ampliación, el Ecoparque alcanzó más de 7 kilómetros de senderos, además de espacios destinados a actividades como senderismo, aviturismo, ciclismo y deportes náuticos.

El lugar también cuenta con aulas ambientales y espacios para actividades educativas dirigidas a niños y jóvenes.
La transformación ha tenido, además, un impacto en la llegada de visitantes.
De acuerdo con información citada por medios locales, el Ecoparque ha superado un millón de visitantes, lo que lo consolida como uno de los nuevos atractivos de turismo de naturaleza de Barranquilla.
