El Concejo de Bogotá puso bajo la lupa la preparación de la capital frente a un terremoto de gran magnitud, mientras el Idiger expuso los diferentes escenarios sísmicos que podrían generar impactos en la ciudad y los retos que tendría el Distrito para responder ante una emergencia de esta escala.

¿Qué significan los cinco escenarios sísmicos?
Hablar de cinco escenarios sísmicos no significa que existan cinco terremotos anunciados ni que las autoridades sepan si alguno ocurrirá.
Estos son modelos utilizados para estudiar la amenaza: se analizan diferentes fuentes sismogénicas, sus características y la manera en que un movimiento podría afectar a Bogotá.
El Idiger señala que la ciudad está expuesta a la actividad sísmica generada por diferentes sistemas de fallas geológicas activas del país.
Entre las fuentes con mayor potencial de afectar a Bogotá están la zona de subducción del Pacífico, el sistema de fallas de Romeral y el sistema de Piedemonte Llanero, asociado a la falla frontal de la cordillera Oriental.
También se consideran otras fuentes regionales, como Salinas y Bucaramanga, entre las que han sido estudiadas en los análisis de amenaza sísmica de la ciudad.
La importancia de estos escenarios está en que un terremoto puede sentirse de manera diferente dependiendo de factores como la ubicación del origen, la magnitud, la profundidad y las características del suelo.
El riesgo no depende únicamente de la distancia entre Bogotá y el lugar donde se origine un sismo. Las condiciones del terreno tienen un papel determinante.
La microzonificación sísmica de Bogotá identifica diferentes zonas de respuesta del suelo. El Distrito utiliza esta información para establecer parámetros de diseño de las edificaciones y de la infraestructura, de acuerdo con las normas de construcción sismorresistente.
Esto explica por qué un mismo terremoto puede generar efectos distintos en diferentes sectores de la ciudad.

¿Qué pasaría ante un terremoto fuerte?
Durante el debate de control político del 27 de agosto, el Concejo de Bogotá analizó un escenario hipotético de magnitud 7.0, con epicentro en Fómeque, Cundinamarca, a 25 kilómetros de profundidad y aproximadamente 40 kilómetros del centro de Bogotá.
El ejercicio estimó 13.672 personas fallecidas, 124.370 heridas y pérdidas directas en edificaciones por $ 38 billones.
Estas cifras corresponden a una simulación de máxima afectación y no constituyen una predicción de que vaya a ocurrir un terremoto con esas características.
El Concejo pidió establecer cuánta infraestructura y qué servicios podrían permanecer operativos durante las primeras 72 horas posteriores a un terremoto de gran magnitud.
La evaluación incluye hospitales, equipos de rescate, alojamiento temporal, telecomunicaciones, abastecimiento, movilidad y servicios esenciales.
La capacidad nominal de una entidad no necesariamente significa que todos sus recursos estarán disponibles después de un sismo, por lo que el Distrito debe establecer qué podría seguir funcionando en condiciones reales de emergencia.
Ahora, la preparación tampoco depende solo de los organismos de emergencia. La vulnerabilidad de las construcciones puede determinar la magnitud de las pérdidas.
Bogotá cuenta con normas de construcción sismorresistente y con estudios de respuesta sísmica que deben ser considerados en los nuevos proyectos; sin embargo, el reto también está en las edificaciones existentes.
Según las cifras expuestas en el Concejo, durante 2025 el Idiger realizó 1.376 inspecciones técnicas, de las cuales 637 terminaron con restricción de uso o evacuación preventiva.
Para los ciudadanos, la preparación también es fundamental: conocer las rutas de evacuación, identificar lugares seguros, establecer un punto de encuentro familiar y tener suministros básicos para las primeras horas puede marcar una diferencia durante una emergencia.
El desafío está en reducir la vulnerabilidad antes de que ocurra un evento y garantizar que, si llega un sismo de gran magnitud, hospitales, vías, servicios públicos, comunicaciones y equipos de rescate puedan continuar operando.
