Una mujer identificada como Liliana se ha hecho viral en las redes sociales por un video en el que se observa y escucha la forma en la que insulta a un repartidor de pizza adscrito a la plataforma Rappi. Con el paso de los días, poco a poco se han ido conociendo otros episodios en los que estaría involucrada esta persona.
Una joven identificada en redes sociales como Kelly McCook publicó un audiovisual en el que habló de lo que experimentó cuando, al parecer, compartió vivienda con la mujer.
“Además de arribista y clasista, como todos los vimos en redes sociales, también es mentirosa y ladrona. Yo fui víctima de ella”, comenzó diciendo.

La joven explicó que esto ocurrió hace algunos años cuando se encontraba buscando apartamento, para lo cual usó grupos de Facebook. Una de las personas que le contestó fue Liliana, quien le dijo que tenía una pieza disponible, por lo que accedió a verla.
“En ese primer contacto se presenta como alguien seria, que ha estudiado y que ha viajado por el mundo”, comentó, y dijo que Liliana vivía con sus dos mascotas y, además, en el apartamento también había otras dos chicas que trabajaban en el día, por lo que pensó que era el espacio ideal.

No hubo ningún contrato, sino que todo lo acordaron de palabra y, en un principio, todo fue muy bueno. Incluso, la mujer aseguró que la joven era la inquilina “ideal” y en algunas ocasiones dialogaron un poco.
“Un día me dijo: ‘Ellas tienen que entender que yo soy la patrona, la señora, y aquí se hace lo que yo diga’”, expresó.
En un punto, a Liliana se le murieron unos familiares y pasó mucho más tiempo en la casa; fue en ese momento en el que las dinámicas comenzaron a cambiar: hablaban con más frecuencia y la mujer se mostraba más abierta a compartir un poco de su vida.
De hecho, según Kelly, hasta le comentó que el apartamento tenía problemas legales y se refirió a su familia. Además, comenzó a arrendar más espacios del apartamento y hasta tenía cámaras para vigilar a los inquilinos.
En un punto, de acuerdo con el relato, Liliana comenzó a tomar abusivamente cosas que le pertenecían a la joven. “Me decía: ‘Es que lo tomé, pero yo te lo pago, descuéntalo del arriendo’”, manifestó.

“Yo no veía el abuso, veía a una persona que no quería salir del apartamento y, por eso, tomaba las cosas. Pero ya llegó un punto en el que prácticamente me sentía un Rappi”, añadió.
Otra cosa que la molestó fue que llegó un momento en el que le exigió que los paquetes que le habían llegado de compras por internet los tenía que abrir al frente de ella y mostrarle lo que traía.
Cuando le informó que se iba a ir del apartamento, la joven tomó algunos días de viaje y le pidió a su hermano que le recogiera las cosas, pero la sorpresa fue grande cuando él llegó y todo estaba empacado.
La situación fue mayor cuando se dio cuenta de que todas sus cosas no estaban en los paquetes. “Yo creo que lo que ella hizo fue venderlas”, manifestó.
“Al final, no pude denunciarla porque yo no estaba en Colombia, simplemente le dije: ‘Que seas muy feliz, cada quien tiene su karma’. (…) Definitivamente, es una mujer conflictiva, es mitómana, porque ella se cree su realidad y sus fantasías, y debo decir que es un peligro”, complementó.










