Parte de la población del corregimiento de Timba, en límites de Jamundí, Valle, y Buenos Aires, Cauca, vivió momentos de terror en la mañana de este miércoles, 23 de septiembre, por los fuertes enfrentamientos entre el Ejército y disidentes de las FARC.
Desde el Ejército le confirmaron a SEMANA que el hecho no dejó militares heridos. Sin embargo, este medio conoció que en medio de las confrontaciones, los ilegales detonaron explosivos que mantenían enterrados en inmediaciones del acueducto Acuasur, que surte a parte de esa población.

“Activaron lo que tenían enterrado. Nos dejaron sin agua”, dijo una fuente a SEMANA.
El acueducto, por medio de un comunicado, informó a los lugareños que el daño en la red de distribución sucedió en la zona de la vereda Santa Helena.

“Una vez las condiciones de seguridad lo permitan, nuestro personal operativo se desplazará hasta la zona para realizar las labores de reparación correspondientes, con el propósito de normalizar el servicio en el menor tiempo posible”, señalaron.
“Acuasur ofrece excusas por los inconvenientes que esta situación pueda ocasionar y agradece la comprensión y paciencia de nuestros usuarios mientras se adelantan los trabajos necesarios para restablecer el servicio”, agregó.

En Jamundí, la presencia de ese grupo armado ha generado zozobra, incluso hechos de violencia.
Por ejemplo, el domingo, 20 de septiembre, se registró un nuevo ataque contra la subestación de Policía de Potrerito.
Este medio pudo confirmar que se trató de un ataque coordinado con cinco drones cargados de explosivos, dirigido contra la subestación de la Policía Nacional.
De acuerdo con el balance preliminar entregado por las autoridades, el hostigamiento aéreo comenzó de forma sorpresiva sobre las 3:15 de la tarde, cuando las aeronaves no tripuladas sobrevolaron las inmediaciones del puesto policial y el casco urbano.

El reporte de la Policía confirmó que no se presentaron personas heridas ni víctimas fatales, tanto en las filas de la Fuerza Pública como entre la población civil.
Tampoco se registraron daños considerables a la infraestructura de la subestación, por lo que la operatividad del comando se mantiene intacta.
De manera simultánea a la ofensiva aérea, se reportaron bloqueos viales en sectores aledaños como Río Claro, los cuales fueron controlados rápidamente por el Ejército Nacional.
