La Basílica del Señor de los Milagros de Buga, a la que diariamente cientos de feligreses acuden para elevar sus peticiones más difíciles, es hoy un símbolo de unión y resiliencia en medio de la tragedia que enluta al país.
La icónica iglesia de este municipio del Valle del Cauca sobrevivió al terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia este lunes, pero su cúpula presenta grietas debido al fuerte movimiento telúrico, por lo que permanecerá cerrada al público durante un tiempo.
SEMANA habló con el padre Alcides de Jesús Orozco Orozco, rector de la basílica, quien narró lo que se vivió ese día. “Estábamos celebrando la eucaristía de las 7:30 a. m. Apenas comenzó el terremoto, evacuamos a las personas a la plazoleta”, relató el sacerdote.
Una vez pasó el movimiento, comenzaron a evidenciarse los daños. “La cúpula central está comprometida. Entonces, se optó por cerrar la basílica y celebrar la Eucaristía en la plazoleta”, aseguró Orozco Orozco.
Ese mismo lunes, debido al riesgo que representaba la estructura, la basílica no pudo celebrar la misa en su interior. En ese momento también se tomó la decisión de cerrar temporalmente el templo para “hacer la valoración y los estudios de los daños que se causaron, que no fueron muchos en comparación con los de otros templos”, explicó el padre.
El religioso contó, todavía sorprendido, cómo la edificación resistió los embates de la tierra, que calificó como los más fuertes que ha experimentado. “Nunca había tenido una experiencia así. Realmente fue muy fuerte”, dijo.
“La cúpula está agrietada, pero no hubo ningún desplome. Y en el camarín, donde está la imagen del Milagroso, no sucedió nada”, añadió.
El sacerdote indicó que se encontraba dentro de la basílica cuando comenzó el terremoto y pudo observar cómo se movía toda la estructura.
“Yo estaba dentro de la basílica y pude ver cómo todo se movía, pero también vi cómo la estructura está tan bien construida que soportó este movimiento tan fuerte. En la historia hemos vivido muchos temblores y terremotos, y la basílica los ha sobrevivido”, señaló.
“No me explico cómo la basílica sobrevivió a un impacto tan impresionante como este terremoto”, reiteró el padre.
El sacerdote recordó que, en años anteriores, otros movimientos telúricos también causaron daños en la cúpula, pero que la estructura siempre ha logrado salir adelante. “Con la ayuda de Dios y del Señor de los Milagros se podrá reforzar y sostener”, expresó.
El padre Orozco Orozco envió un mensaje al país en medio de la emergencia. “Todos estamos unidos como nación, como país. No debemos desesperarnos, porque con la ayuda de Dios vamos a salir todos adelante. Debemos ser solidarios. Nosotros seguimos dando mensajes de aliento y de esperanza a tantas personas que en este momento lo han perdido todo, y a quienes siguen rescatando personas de entre los escombros”, manifestó.
El sacerdote aseguró que permitir que los peregrinos continúen visitando al Señor de los Milagros y participando en la misa es una prioridad. Por ello, se ha dispuesto todo lo necesario para que las celebraciones puedan realizarse en la plazoleta mientras se evalúa el estado de la estructura.
El padre también lamentó la situación de otros templos afectados por el terremoto y contó que, en departamentos como Valle del Cauca, Caldas y Chocó, varias iglesias colapsaron completamente.
“Fue un bombardeo de rocas en medio de la misa”
El subeditor de SEMANA, Francisco Argüello, y el reportero gráfico Juan Carlos Sierra recorren las zonas más afectadas por el terremoto. Desde Roldanillo (Valle del Cauca), el equipo periodístico narró cómo se vive el colapso parcial del templo.

El padre Germán Andrés Clavijo habló con dolor de lo que se vive en el municipio, uno de los más afectados por la tragedia. “La gente iba saliendo de la misma y eso era un bombardeo de rocas por todo el pasillo”, aseguró. “No sé si eso hubiera sido en la eucaristía cómo habría sido. Afortunadamente, ya habíamos terminado”, detalló.
“De hecho, estaba el coro cantando. Comienzo a evacuar a la gente, pero llega un momento en que yo también tengo que irme. Es el dolor de todo, porque es lo material, pero también es mi templo, es el lugar en el que he sido bautizado, es mi tierra”, agregó.

“Fue una locura ayer. Han pasado 24 horas y uno comienza a tener más de esta visión. A veces uno quiere entrar, pero me da miedo”, confesó.
