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“Me quieren silenciar”: la historia de la concejal de Cartagena a la que le hicieron un montaje con cocaína

Gloria Estrada, concejal de Cartagena, revela los detalles del episodio que le costó la libertad y una sindicación de supuesto porte de cocaína. El caso dio un giro inesperado.


El caso de la concejal cartagenera Gloria Estrada podría ocupar fácilmente un capítulo de cualquier libro de ficción policial. Tiene todos los ingredientes: una funcionaria pública arrestada por supuestamente transportar un kilo de coca, desprestigio colectivo, un giro en la investigación, los acusadores pasaron a ser acusados y un presunto complot que incluye a policías y hasta un reconocido político de esa ciudad.

Todo comenzó el mediodía del 14 de enero, cuando la concejal fue requerida junto a su pareja por dos patrulleros de la policía, quienes los hicieron bajar del carro y posteriormente salieron con el paquete de cocaína.

“Ese día fui al Concejo, me reuní con unas personas y cuando voy camino a mi casa a almorzar, paramos en la estación de gasolina, llega la policía, nos para y nos pide que movamos el carro, me bajaron bruscamente en plena calle, ahí sabía que algo no estaba bien, luego entra el agente Alexánder Salas y dice: ‘Aquí está esto, ¿de quién es esto?’, así de simple. No revisaron más el carro”, le contó a SEMANA la concejal Estrada.

Ella fue trasladada a una Unidad de Reacción Inmediata (URI), donde permaneció detenida –sin visitas– por siete días. Todo apuntaba a que era culpable del delito por el que se le sindicaba y el siguiente paso era la cárcel. Pero hace una semana el proceso dio un giro inesperado. En la última audiencia, la defensa presentó el testimonio del capitán de la Policía Iván Darío Cadena y los patrulleros Sergio Martínez y Miguel Navarro, quienes aseguraron que un edil, de una vertiente política distinta a la concejal, les ofreció hasta 40 millones de pesos para organizar el complot en el que además se vieron salpicados Martín Barreto, pareja de Gloria Estrada, y Avelino Villamizar.

“Hay 40 tablas (40 millones de pesos) para ponerle en el carro una pistola y una vaina de coca”, dijo Cadena, quien detalló que se negó, pero a los pocos días el edil le dijo: “‘Ya conseguimos a unos chinos’. Yo le pregunté que a quién consiguieron y me dijo que el mayor Bueno había aceptado”.

Al uniformado al que hacen referencia es al mayor Gustavo Bueno, encargado del Distrito 1 de Cartagena, sobre quien recae la acusación de conseguir a los patrulleros para poner la droga en el carro. A esas pruebas también se suman los testimonios de los patrulleros Martínez y Navarro, que detallaron que el uniformado Alexánder Salas los contactó y les ofreció hasta 15 millones de pesos a cada uno para realizar ese trabajo.

Pero mientras las investigaciones surtían efecto, la concejal Estrada vivía su propio calvario. “Duré siete días en la URI durmiendo en el piso, esos días no quería ni comer, porque yo pensaba que me iban a matar. Tantas cosas que pasaban por mi mente. Fue una experiencia horrible. No me dejaban hablar con nadie. Solo había un televisor pequeño donde pasaban día y noche mi noticia”, dice.

Con estas pruebas, un juez desestimó su medida de aseguramiento y el proceso, ahora, estará orientado a definir quién o quiénes fueron los autores intelectuales de este supuesto montaje. “Me quieren silenciar, pero yo no me voy a dejar, aunque a veces siento temor porque también están en juego mi familia y mi vida”, añade.

La peor criminal

Las hipótesis para empezar a desglosar lo ocurrido son muchas. La concejal Estrada cree que sus denuncias sobre alimentación escolar e inseguridad en Cartagena no cayeron muy bien. Es su primer periodo en el Concejo, tras haber sido elegida dos veces edil de la Comuna 13. Días antes de su arresto había sido designada como presidenta del cabildo.

“Hace 20 años no se elegía una mujer presidenta del Concejo, ahí empezó todo, la desgracia. Yo era la presidenta, la que lideraba una coalición y ahí confluyeron muchos temas políticos, uno entiende la política, mas no entiende la política criminal”, señala Estrada.

Y aunque reconoce que en algún momento se sintió derrotada, nunca perdió las esperanzas de encontrar la verdad: “Para mí fue muy difícil, ya no era Gloria, una mujer que salió de su casa a trabajar como cualquier día, sino que era la peor criminal de un país, así me sentía yo, así me hicieron sentir los que en su momento me juzgaron (...) Había algo que me llenaba de esperanza y era que yo tenía la verdad. Yo decía estas palabras en mi mente: no hay crimen perfecto y tarde o temprano se sabrá la verdad. Empecé a llenarme de valor y a ser esa mujer creyente en Dios, empecé una lucha espiritual, a orar, a ayunar y pedir en oración que Dios hiciera justicia por mí”.

Ahora se viene una cascada de denuncias y una de ellas está orientada hacia el alcalde William Dau. “Ahora que salgo él me amenaza. Me dice que me va tirar fuego: ‘Te lo advierto, Gloria Estrada, si quieres guerra, guerra tendrás’”, puntualizó la concejal.