El Carmen, una joya arquitectónica de El Catatumbo, en Norte de Santander, vive, en su cabecera municipal, una situación de seguridad crítica.
En lo que va de 2026, el ELN ha ejecutado seis graves atentados. El primero fue la incursión de un francotirador en el corregimiento de Guamalito, ubicado a 8 kilómetros del casco urbano, con un saldo de un policía herido. Le siguió la quema de dos automotores que se robaron cargados de combustible.
Pero desde el lunes 9 de febrero, arreciaron sin descanso. Cuando apenas despuntaba el alba, un francotirador impactó por la espalda a un subintendente de la Policía cuando este iba a ser extraído por un helicóptero, los guerrilleros lo atacaron a tiros, provocando la marcha de la aeronave y la muerte del uniformado Andrés Felipe de la Hoz.

El martes, hacia las 10 de la mañana, guerrilleros uniformados irrumpieron en el caso urbano, algo que no veían los carmelitanos desde hace más de 20 años, y atacaron la estación de policía. La balacera hizo que la población se encerrara en sus casas, que los negocios cerraran y que los niños fueran sacados de la escuela para evitar una tragedia.
Y ayer, a las 6 de la mañana, el hostigamiento continuó, lo que llevó a que el alcalde José Reinel Contreras Yaruro, un arquitecto de 35 años, casado y padre de una niña y un niño, tomara decisiones urgentes para proteger a su gente: decretó la ley seca y el toque de queda desde las 6 de la tarde hasta las 6 de la mañana, medida que finalizará el lunes 16 de febrero en la madrugada. Además, ordenó que más de mil estudiantes se resguarden en sus casas, reciban clases virtuales o desarrollen actividades pedagógicas sin ir a clases.
Por último, suspendió la atención física en las entidades municipales. Todo, por físico temor a que él o algún otro habitante del pueblo sean asesinados, como le ocurrió al policía el lunes.

SEMANA: ¿Alcalde, recuerda haber vivido una situación similar?
José Reinel Contreras Yaruro (J. R. C. Y.): La última vez que se había vivido una acción terrorista de esa índole en la cabecera municipal de El Carmen, dicen los más viejos, fue hace unos 20 o 25 años. Lastimosamente se volvieron a vivir esos momentos de zozobra.
SEMANA: ¿Por qué cree que está pasando esto en El Carmen?
J. R. C. Y.: Es un municipio de El Catatumbo, pero es el último que colinda con el sur del Cesar, es decir, es la entrada y salida del Catatumbo hacia el Cesar, juega un papel crucial ya que es paso obligado para cualquier tipo de economía ilegal.
SEMANA: ¿Usted vive en el municipio?
J. R. C. Y.: Sí, estamos presentes y pendientes de cada una de las afectaciones y de las diligencias con el inspector de Policía de Guamalito. Ayer (martes) estaba en visitas institucionales cuando sucedió la alteración de orden público, con cruce de disparos, y hoy (miércoles) sucedió a las 6 de la mañana cuando estaba alistando a los niños para ir al colegio.
A mi niña mayor, ayer (martes) nos tocó pedir, inmediatamente sucedieron los hechos, que fueran y la recogieran y la trajeran, porque eso sucedió a las 10 de la mañana.
SEMANA: ¿Siente miedo por lo que está ocurriendo?
J. R. C. Y.: El miedo generalizado, es imposible no sentirlo, somos seres humanos. Mi posición y mandato dado por la comunidad me obliga a estar presente, dar la cara, independientemente de cómo me sienta.

SEMANA: ¿Ha recibido amenazas directas del ELN?
J. R. C. Y.: No he tenido ninguna amenaza directa y personal, sin embargo, la amenaza es latente porque uno se moviliza en carreteras destapadas, en muchos casos, incluso en el corregimiento y la cabecera municipal y está uno expuesto a que en cualquier retén (ilegal) sea uno retenido.
SEMANA: ¿Qué tipo de protección tiene?
J. R. C. Y.: Por ser mandatario local tengo medidas, pero acá hay que tener autoprotección, sobre todo por el escenario que se vive actualmente: evitar hacer desplazamientos que no requieran estricta necesidad. Por parte de la administración, incluso de la Personería, hemos solicitado que nos sea ampliado el esquema de protección, pues a la fecha solo contamos con un vehículo convencional. No ha sido asignado, a pesar de las múltiples solicitudes, un vehículo blindado para mí.
Dentro del esquema cuento con un chaleco antibalas, un hombre de protección por parte de la Unidad Nacional de Protección (UNP) y por parte de la Policía, adicionalmente, un hombre de protección. Según los estudios de la Policía, aparecemos con riesgo extraordinario, pero la implementación de medidas de la UNP no nos cubre las recomendaciones completas de la Policía. Entendemos que la capacidad desborda las solicitudes, pero creo que los mandatarios, en especial los del Catatumbo, y de cada uno de los ocho municipios con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), junto con los adicionales de la provincia de Ocaña, merecemos la salvaguarda de la seguridad y de la vida integral, no solamente de nosotros como mandatarios, sino de nuestras familias. Muchas veces hay que mandar a los hijos a los colegios o a eventos especiales sin protección adicional.
SEMANA: Usted acaba de decretar unas restricciones. ¿De qué se trata?
J. R. C. Y.: Hemos tomado la decisión de implementar medidas extraordinarias de seguridad, de protección y autoprotección para la comunidad. Una de ellas es la implementación del toque de queda a partir de las 6 de la tarde hasta las 6 de la mañana, repetidamente, durante estos días hasta el lunes. Esto con el fin de evitar desplazamientos o circulaciones de vehículos y motocicletas a altas horas de la noche, con el fin de garantizar la protección de las familias carmelitanas en la cabecera municipal y el corregimiento de Guamalito.
Por otro lado, tenemos la prohibición de venta de bebidas alcohólicas, en este mismo tiempo, y un nuevo decreto que modifica el horario de atención al público dentro de las entidades de orden municipal o entidades para que se continúe el trabajo de manera remota o virtual hasta el lunes.
SEMANA: Básicamente, está pidiéndole a la gente que se encierre en sus casas, ¿cierto?
J. R. C. Y.: Sí, estamos como medidas nuevamente de autoprotección, que se garantice que las personas no tengan la necesidad extraordinaria de salir de sus hogares, sino que por el contrario evitemos estar en sitios públicos, que nos vuelva vulnerable ante cualquier acto que pueda afectar la alteración del orden público; es decir, que cada una de las personas permanezca en sus hogares.
SEMANA: ¿Cuántos niños sin poder ir a las escuelas?
J. R. C. Y.: En el corregimiento de Guamalito, uno de los colegios más grandes del municipio, debe estar por encima de los 600 alumnos, y en la cabecera municipal más o menos unos 400 alumnos; es decir, hay una afectación para asistir a clases, pero sí se va a asistir de manera virtual y pedagogía en casa, de más o menos mil estudiantes.

SEMANA: Usted le pidió en un comunicado al Gobierno nacional reactivar los diálogos con ELN. ¿Por qué?
J. R. C. Y.: Yo creo que aquí lo más importante es la reactivación de esos diálogos de paz que permitan a estos territorios, al municipio de El Carmen, recobrar esa paz tan anhelada. Este municipio es bello, somos catalogados como Bien de Interés Cultural de orden nacional, uno de los municipios más bellos de Colombia, y por el hecho de estar en la zona del Catatumbo, y al aparecer en este tipo de noticias, se nos han cerrado las puertas para explotar ese gran potencial en turismo de nuestro municipio.
SEMANA: ¿Y qué le dice al ELN, responsable de estos ataques?
J. R. C. Y.: Independientemente del grupo al margen de la ley que haya actuado, serán las fuentes de inteligencia militar quienes deban decir qué grupo está detrás de estos actos; aunque hemos sido informados de que en el territorio está el ELN, sería irresponsable de mi parte decir o señalar a algún grupo en específico. Pero, en nombre de cada uno de los carmelitanos, del Catatumbo y de Colombia, exigimos que podamos contar con un poco de paz, que esa paz pueda llegar a nosotros. Que al fin y al cabo, cada una de las personas, el alcalde, que el vecino, el amigo, el familiar, el cercano, somos los únicos perjudicados de esta guerra. El hecho de que podamos entrar a esos procesos de diálogo y podamos empezar ese camino hacia la paz beneficia única y exclusivamente a la población civil.
SEMANA: El Carmen es un municipio muy religioso, ¿la gente podrá ir a misa?
J. R. C. Y.: El día de hoy estaba en comunicación con la parroquia de El Carmen y de Guamalito. En El Carmen están en unos arreglos, por lo tanto no hay actividad religiosa; sin embargo, el párroco de Guamalito quedó de realizar la misa matutina en el horario de 5 a 6 de la tarde para poder terminar la misa antes del inicio del toque de queda.
