La Policía del Huila confirmó la versión sobre la masacre de este lunes en Suaza, Huila, que indicaba que seis personas murieron luego de que campesinos enfrentaron a disidentes de las antiguas Farc que los estaban extorsionando.
Los hechos sucedieron en la vereda La Palma, un poblado ubicado a unos 150 kilómetros de Neiva, la capital del departamento, cerca del departamento del Caquetá.
Por medio de un comunicado, la Policía del Huila señaló que “unas personas que se identificaron como un grupo disidente de las Farc llegaron a la zona exigiendo dinero a algunos pobladores de la vereda La Palma. En el desarrollo de estos hechos, un ciudadano de la comunidad habría resultado herido por acción de los constriñentes, falleciendo posteriormente”.

Como resultado, los lugareños atacaron a los delincuentes, quitándoles la vida a cinco de ellos.
“Se adelantan las investigaciones correspondientes para esclarecer lo ocurrido, establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar, determinar las responsabilidades a que haya lugar y culminar la identificación de las personas fallecidas. La información conocida hasta el momento es preliminar y los hechos son materia de investigación”, señaló la Policía.
Además, anunció un consejo de seguridad para evaluar lo sucedido.

Esta es la segunda masacre en menos de 24 horas en ese departamento. La anterior fue en Algeciras, un municipio que está sufriendo por las disputas delincuenciales entre las disidencias y el cobro de extorsiones.
El comandante operativo del Departamento de Policía Huila (E), teniente coronel Luis Fernando Viveros, dijo que en la madrugada del domingo dos hombres en moto llegaron a un establecimiento y dispararon contra las personas que estaban ahí. Tres personas fallecieron en el lugar.
En septiembre, SEMANA reveló cómo las disidencias tienen a la población de Algeciras sumida en el terror.

En su casco urbano no se ven ilegales vestidos de guerrilleros, pero todos saben quién manda. En la tienda, en la farmacia, en la escuela, en la Alcaldía.
Los mismos delincuentes del frente Iván Díaz, la compañía Árlex Vargas y la Segunda Marquetalia se han encargado de hacerlo saber. Instalan pasacalles, detonan artefactos y abandonan cilindros bomba en las vías de principal acceso al pueblo, como el que usaron como señuelo para asesinar a dos soldados y dejar heridos a diez militares más el 12 de agosto, dos días después del terremoto que sacudió al occidente de Colombia.
