Ismael Méndez, el costarricense de 23 años que murió en el festival EDC que se realizó el 10 y 11 de octubre en Medellín, fue sepultado el viernes a las 11:00 a. m. en el Camposanto La Piedad, en San José de Costa Rica.
Aunque sus seres queridos hubieran preferido cremar el cuerpo, la Fiscalía en Colombia solamente permitió que este fuera repatriado y sepultado, pues hay en curso una investigación para esclarecer si el joven murió producto de una intoxicación por el consumo de una droga o víctima de intoxicación por una sustancia para robarlo.
Es que, según confirmó Natalia López Delgado, la secretaria de Salud de Medellín, 107 personas tuvieron que ser atendidas por las autoridades durante ese festival realizado en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot por síntomas de intoxicación.
“Se tuvieron que hacer traslados de siete personas a diferentes centros asistenciales de la ciudad”, dijo la funcionaria.

Uno de ellos era Ismael, un joven costarricense que decidió suspender sus estudios, y tomarse un año sabático para viajar por Latinoamérica.
“En esos viajes encontró el cariño de una colombiana y se quedó allá más de lo previsto”, le dijo a SEMANA Javier Méndez, su padre.
Ismael llevaba dos meses en Colombia. Se radicó en Bogotá y desde la capital coordinó con su novia bogotana y con amigos costarricenses para asistir a ese festival. No era la primera vez que lo hacía. Según Javier, ya había estado en uno similar en Estados Unidos, por lo que su viaje a Medellín no era de preocuparse.

El joven llegó a la capital de Antioquia, disfrutó del primer día de concierto y al final de la jornada sucedió la tragedia. En medio de la fiesta se sintió mal, se apartó de su grupo de amigos, se desvaneció y fue hallado inconsciente. Los organismos de socorro lo atendieron y los trasladaron al Hospital Pablo Tobón Uribe, uno de los mejores de Medellín, donde sufrió un paro cardiorrespiratorio y murió.
“Me llamaron el domingo a decirme qué había sucedido. Un investigador llamó, preguntó que si conocíamos a Ismael, fue una noticia un poco dura, entiendo que no están para romantizar ese tipo de noticias, me dijeron que mi hijo había sufrido un paro cardiaco por supuestamente consumir una sustancia, eso es lo que no sabemos”, contó.
Para él resulta extraño, pues asegura que nunca vio a su hijo consumir ninguna sustancia, ni lo sospechó.

“Los muchachos hoy día son muy reservados, pero nunca vi un comportamiento de mi hijo de que consumiera, jamás, ni recreativamente ni esporádicamente, nunca lo vi. Los amigos son muchachos buenos, hacían partidos de fútbol, compartían”, indicó.
A pesar de lo dicho por las autoridades, él solo pide que las autoridades avancen y se esclarezca qué pasó realmente.
“Nada nos va a devolver a Ismael, tal vez nos gustaría que las autoridades investiguen. Hubo más de cien personas con el mismo problema y ahí te preguntas, hay algo raro. Quiero ser claro, nada nos va a devolver a nuestro hijo, solo quería traerlo al país y darle cristiana sepultura”, expresó Javier.
Su hijo no fue la única persona muerta. Las autoridades también confirmaron el deceso de Ajay Bhtanagar, un médico británico de ascendencia árabe, reconocido por su trabajo como oncólogo y radioterapeuta especializado.
Sobre este caso también opinó Javier. “Mi hijo era un muchacho común y corriente, cuando hablan de un doctor o un político se ve diferente, pero al doctor que murió lo juzgaron igual, dijeron que era un consumidor”, cuestionó.

De cualquier manera, Javier es cauto. No se atreve a asegurar que su hijo no haya consumido o no se hubiera excedido el consumo de una sustancia psicoactiva, pero tiene claro que se debe investigar y sobre todo reforzar las medidas de seguridad para que este tipo de situaciones no sucedan.
“Más que buscar una recompensa, quiero que las autoridades no permitan que algo así vuelva a suceder, que implementen más controles, cómo van a dejar que personas entren con gas pimienta a asaltar a las personas, a uno le gustaría escuchar que se hace algo por eso, que a una familia no vuelve a pasar por algo así”, aseguró.
Ahora bien, Javier también dijo que este tipo de hechos parecen lejanos, pero pueden pasarle a cualquiera en cualquier destino del mundo. “Uno lo ve en televisión, pero cree que no va a sufrir una cosa así. Esto puede suceder en cualquier parte del mundo”, señaló.

Por último, agradeció por las ayudas brindadas en medio de una tragedia como la que enluta a su esposa, una enfermera que labora para el Estado costarricense, y a sus dos hijos menores, quienes veían en Ismael un ejemplo.
“Colombia es hermoso, no me queda más que agradecerles por la ayuda que nos dieron esta semana, pero uno se viene con ese dolor tan grande, de que en un país tan lindo permitan esas cosas, uno como extranjero debería sentirse bienvenido, protegido”, reflexionó.
Además de los 107 intoxicados, un australiano que asistió a ese evento fue herido en un intento de atraco en más de 20 ocasiones con un arma blanca después de salir de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.
Inicialmente fue trasladado a un centro médico del occidente de la ciudad y de allí remitido a uno de mayor complejidad.
