Explicación del Servicio Geológico Colombiano
Con relación al sismo ocurrido hoy, 10 de agosto, a las a. m., con epicentro en San José del Palmar, Chocó, el Servicio Geológico Colombiano informa que el evento tuvo una magnitud de 7.4 y una profundidad de aproximadamente 103 km, convirtiéndose en el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante la última década.
Este evento ha sido ampliamente sentido en diferentes regiones del país y en países vecinos como Venezuela, Ecuador y Panamá. Hasta el momento, se han registrado dos réplicas, de magnitudes 2.8 y 4.8, esta última ampliamente sentida.


Por ahora, se han recibido reportes de afectaciones en algunos sectores, entre ellos Manizales y Armenia, información que continúa siendo verificada por las autoridades competentes.
Es importante señalar que la actividad sísmica registrada en esta zona responde a la dinámica tectónica natural del occidente colombiano, asociada, entre otros procesos, a la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana.
Por esta razón, esta región ha presentado sismos de magnitud considerable a lo largo de su historia. Entre los antecedentes históricos se encuentra el sismo ocurrido el 23 de noviembre de 1979, con una magnitud de 7.2.
El Servicio Geológico Colombiano continúa realizando el monitoreo permanente de la actividad sísmica y suministrará información oficial y oportuna a medida que se conozcan nuevos datos.
La placa de Nazca es una placa tectónica ubicada bajo el océano Pacífico, específicamente frente a la costa oeste de Suramérica. Dicha placa suele moverse lentamente y chocar contra la placa suramericana. Cuando la denominada placa de Nazca se mete debajo de la placa suramericana se produce un fenómeno llamado subducción. Dichos movimientos generan bastante presión y fuerza, que se traduce para las personas en los temblores.
Vea la transmisión especial de SEMANA sobre el terremoto en Colombia:

Explicación de la Universidad de los Andes
El profesor Rodrigo León, de la Universidad de Los Andes, explicó en detalle las causas del terremoto que sacudió a Colombia.
Resumen
El lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana hora local, un fuerte terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente de Colombia. El epicentro se localizó a 5 kilómetros al este del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de aproximadamente 107 kilómetros.
A diferencia de los sismos superficiales que ocurren sobre fallas de la corteza, este evento se originó en el interior de la placa de Nazca, que se hunde bajo Suramérica. Se trata de lo que en sismología se denomina un sismo intraplaca profundo o de tipo intraslab. Esta profundidad explica por qué el temblor fue percibido en prácticamente todo el país —desde Bogotá y Medellín hasta Cali y el Eje Cafetero— a pesar de que el epicentro estuvo en una zona poco poblada: las ondas sísmicas generadas a esa profundidad viajan grandes distancias con menor pérdida de energía. Numerosos ciudadanos describieron la sacudida como el temblor más prolongado que habían sentido.

Se han reportado daños estructurales significativos en Quibdó, Manizales, Cali, Pereira y Armenia, incluyendo el desprendimiento de fachadas, colapsos parciales de edificaciones, daños en una de las torres de la Catedral de Manizales y afectaciones en el aeropuerto de Pereira. La gobernadora del Chocó confirmó personas heridas en Quibdó. El sistema PAGER del USGS emitió alerta NARANJA, nivel que anticipa víctimas y daños significativos con necesidad de respuesta regional o nacional.
Localización
El sismo se registró el lunes 10 de agosto de 2026 a las 12:34:27 UTC, equivalente a las 07:34:27 hora local de Colombia (COT, UTC-5). El epicentro fue determinado por el USGS-NEIC en las coordenadas 4.903°N, 76.189°W, a aproximadamente 5 km al este del municipio de San José del Palmar, departamento del Chocó, en el flanco occidental de la Cordillera Occidental. La profundidad hipocentral fue estimada en 107.0 km por la solución de localización, y en 120.5 km por la inversión del tensor de momento por fase W.
Es importante señalar que el Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó inicialmente una magnitud preliminar de 6.7 con profundidad de 82 km, valores posteriormente actualizados a 7.4 y 96 km respectivamente. Estas revisiones son habituales en las primeras horas posteriores a un evento de gran magnitud, conforme se incorporan registros de un mayor número de estaciones. La discrepancia entre las profundidades reportadas por distintas agencias (82- 120 km) refleja la incertidumbre inherente a la determinación de profundidad en eventos alejados de la red sismológica local, pero en todos los casos confirma inequívocamente el carácter profundo del evento.
Magnitud
El USGS-NEIC determinó una magnitud de momento Mw 7.4, obtenida mediante inversión de fase W, con un momento sísmico escalar M0 de 1.663 x 10^20 N·m.
La duración media de la ruptura (half duration) fue de 12.5 segundos, consistente con la magnitud del evento y coherente con la percepción generalizada de un movimiento prolongado reportada por la población.
El modelo ShakeMap del USGS estima una intensidad instrumental máxima equivalente a VII (Muy Fuerte) en la escala de Mercalli Modificada. Es característico de los sismos intraslab que, pese a magnitudes elevadas, la intensidad máxima en superficie resulte moderada en comparación con eventos corticales de magnitud similar, debido a la atenuación que experimentan las ondas al recorrer más de un centenar de kilómetros desde el foco. En contrapartida, el área de percepción es mucho más extensa: el sismo fue sentido en Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Pereira, Armenia, Ibagué, Neiva y Buenaventura, entre otras ciudades.
Contexto Sismotectónico
El occidente de Colombia constituye uno de los límites de placas más complejos del planeta, donde convergen la Placa de Nazca, la Placa Suramericana, la Placa del Caribe y el Bloque Norandino. Frente a la costa pacífica colombiana, la Placa de Nazca subduce bajo el Bloque Norandino a lo largo de la Fosa Colombo-Ecuatoriana, con una tasa de convergencia de aproximadamente 55-60 mm/año en dirección ENE.
El evento del 10 de agosto de 2026 no ocurrió sobre la interfaz de contacto entre ambas placas, sino en el interior de la placa subducida de Nazca, a más de 100 km de profundidad. Este es el rasgo determinante del sismo y define su clasificación como evento intraplaca de profundidad intermedia, o intraslab.
La distinción no es meramente terminológica: los sismos intraslab responden a un régimen de esfuerzos, un patrón de atenuación y un potencial de daño sustancialmente distintos a los de los eventos de interfaz.
A profundidades intermedias (70-300 km), la placa subducida experimenta procesos de deshidratación metamórfica: los minerales hidratados de la corteza oceánica liberan agua bajo las condiciones crecientes de presión y temperatura. Este fenómeno, conocido como fragilización por deshidratación (dehydration embrittlement), eleva localmente la presión de poros y permite la nucleación de rupturas frágiles en un dominio donde las condiciones termodinámicas favorecerían, en principio, la deformación dúctil. Es el mecanismo más aceptado para explicar la sismicidad de profundidad intermedia y, previsiblemente, el responsable del presente evento.
La geometría de la placa de Nazca bajo Colombia presenta una complejidad notable. El segmento situado al norte de aproximadamente 5°N —donde se localiza este sismo— exhibe un cambio significativo en el ángulo de buzamiento respecto al segmento meridional, configurando lo que diversos autores han descrito como una zona de desgarre o rasgadura de la losa (slab tear). Esta discontinuidad geométrica genera concentraciones de esfuerzo internos que favorecen la ocurrencia de sismos intraslab de magnitud elevada, y explica la existencia del denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, la agrupación de sismicidad de profundidad intermedia más densa del mundo, situada más al noreste dentro del mismo sistema.
La orientación subhorizontal N-S del eje de compresión obtenida para este evento resulta compatible con esfuerzos internos de flexión de la placa, más que con la compresión ENE-WSW que impondría el acoplamiento en la interfaz de subducción. Esta observación refuerza la interpretación intraslab del sismo.
Sismicidad Histórica
El occidente colombiano registra una sismicidad histórica intensa que combina eventos de interfaz, corticales e intraslab. Entre los sismos de subducción de mayor magnitud destaca el terremoto de Tumaco de 1906 (Mw 8.8), uno de los mayores registrados instrumentalmente a nivel mundial, y el de Tumaco de 1979 (Mw 8.2), que generó un tsunami destructivo con cientos de víctimas.
En el dominio intraslab, el antecedente más directamente comparable es el terremoto del Chocó de 1995 (Mw 6.6, profundidad ~100 km), ocurrido en una zona muy próxima a la del presente evento y que causó daños en el Eje Cafetero y el Valle del Cauca. También en este dominio se inscribe el sismo de Murindó de 1992 (Mw 7.2).
El terremoto del Eje Cafetero de 1999 (Mw 6.2), que dejó cerca de 1.200 víctimas fatales en Armenia y municipios aledaños, fue en cambio un evento cortical somero sobre el sistema de fallas Romeral, y su elevado saldo de víctimas pese a una magnitud moderada ilustra el contraste de comportamiento entre ambos tipos de sismo.
Con una magnitud Mw 7.4, el evento del 10 de agosto de 2026 se sitúa entre los sismos intraslab de mayor magnitud registrados instrumentalmente en Colombia.
Momento sísmico acumulado
El momento sísmico escalar liberado por este evento (M0 = 1.663 x 10^20 N·m) es aproximadamente veinticinco veces superior al del sismo del Chocó de 1995 (Mw 6.6, M0 aproximado 9 x 10^18 N·m), y unas ciento cincuenta veces mayor que el del terremoto del Eje Cafetero de 1999 (Mw 6.2).

Esta comparación resulta particularmente ilustrativa: pese a liberar una energía dos órdenes de magnitud superior, el evento de 1999 produjo un número de víctimas incomparablemente mayor, precisamente por haber ocurrido a escasos kilómetros de profundidad bajo una zona densamente urbanizada.
La tasa de convergencia de 55-60 mm/año entre Nazca y el Bloque Norandino implica una acumulación continua de momento sísmico que se libera tanto en la interfaz de subducción como en el interior de la losa. La sismicidad intraslab colombiana, sin embargo, no responde directamente al acoplamiento interplaca sino a los esfuerzos internos de flexión y tracción gravitacional de la losa, por lo que sus periodos de recurrencia deben evaluarse de forma independiente de los ciclos sísmicos de la interfaz.
