Medellín fue elegida como Capital Mundial del Libro 2027 por la Unesco, reconocimiento que destaca su compromiso con la promoción de la lectura, el acceso al conocimiento y el fortalecimiento de la industria editorial.

Medellín se alista para liderar la promoción global de la lectura en 2027
La designación de Medellín como Capital Mundial del Libro fue anunciada en marzo de 2026 por la Unesco, organismo internacional encargado de promover la educación, la cultura y la ciencia a nivel global.
Este título hace parte de un programa creado en 2001, mediante el cual cada año se selecciona una ciudad del mundo para liderar iniciativas que fomenten la lectura, los libros y la circulación del conocimiento.
En el caso de Medellín, la designación corresponde al año 2027, cuando la ciudad asumirá oficialmente este rol durante un periodo de doce meses que inicia el 23 de abril, Día Internacional del Libro.
“Queremos que todo niño que nazca aquí tenga un kit de lectura”: Federico Gutiérrez celebra designación de Medellín como Capital Mundial del Libro de 2027 👇🏼https://t.co/KBBNfZKONT
— Alcaldía de Medellín (@AlcaldiadeMed) March 16, 2026
¿Qué significa ser Capital Mundial del Libro?
Ser Capital Mundial del Libro implica que una ciudad es reconocida por la calidad y el impacto de sus políticas públicas y programas culturales relacionados con la lectura, las bibliotecas y la industria editorial.
La Unesco evalúa aspectos como el acceso a los libros, el fomento de la alfabetización, la participación ciudadana y el compromiso institucional con la cultura escrita.
Además, la ciudad seleccionada se compromete a desarrollar, durante ese año, una agenda amplia de actividades culturales, educativas y editoriales dirigidas a todos los públicos.
Esto, con el objetivo de fortalecer el hábito lector y democratizar el acceso al conocimiento.
La elección de Medellín se sustenta en su trayectoria en políticas de promoción de lectura, el fortalecimiento de su red de bibliotecas públicas y el crecimiento de su ecosistema editorial.
Según información oficial, la ciudad impulsa programas de inclusión cultural, estrategias de alfabetización y proyectos comunitarios que consolidan la lectura como herramienta de transformación social.
Este reconocimiento también posiciona a Colombia como el primer país en tener dos ciudades con este título, después de que Bogotá fuera designada en 2007.
Más allá del prestigio internacional, el nombramiento implica compromisos concretos.
Medellín deberá liderar iniciativas que promuevan la lectura en todos los niveles, fortalecer la industria del libro y ampliar el acceso a bibliotecas y contenidos culturales.
También representa una oportunidad para proyectar la ciudad a nivel global como referente cultural y educativo.
Adicionalmente, será un buen motivo para atraer eventos, inversiones y cooperación internacional en torno al sector editorial.
Sin embargo, expertos coinciden en que el verdadero impacto dependerá de la capacidad de traducir este reconocimiento en políticas sostenidas que beneficien a toda la población.
El programa de Capital Mundial del Libro no contempla un premio económico, pero sí una plataforma internacional que visibiliza las políticas culturales de las ciudades seleccionadas.
Medellín enfrenta el reto de convertir este reconocimiento en una herramienta de transformación social, donde la lectura no solo sea una política pública, sino una práctica cotidiana.
