¿Quién podría imaginarse que, en medio de la capital antioqueña, existe un barrio que parece un barrio europeo, con tendencias arquitectónicas que llaman la atención?

Este curioso barrio se llama Prado Centro. Ubicado en la zona centro de la ciudad, albergó durante un periodo largo de tiempo a las élites que buscaban tener un lugar distinguido.
En muchas ciudades colombianas se encuentran barrios de este tipo, creados a partir de tendencias arquitectónicas europeas y norteamericanas, las mismas que eran predilectas de una élite que buscaba verse más refinada.
Este barrio, según relata el medio de comunicación TeleMedellín, fue construido en los años 20, cuando Ricardo Olano empezó la venta de lotes de la finca La Polca.
Fue allí donde distintas personas decidieron empezar a construir con estilos que van desde chalets suizos hasta casas de estilo norteamericano.
De acuerdo con lo que se indica, recientemente distintos inversionistas han decidido comprar algunas viviendas de este icónico barrio para restaurarlas.
Prado Centro también cuenta con una arborización importante, capaz de atraer a personas que quieren tener una conexión con la naturaleza en medio de una de las joyas patrimoniales de la capital antioqueña.
Este barrio es una simbiosis de tendencias estilísticas, pero sin duda, en su aire se respira y se vive una época pasada: una en la que pensar en el detalle era una necesidad, no una opción.
También representa el maximalismo propio de una cultura que busca definirse; una que encuentra su significado en la diversidad.

Medellín ha sido un importante centro económico de Colombia, y muestra de ello es el progreso evidenciado a lo largo de los años en una ciudad cuya gente ha sido conocida por su empuje emprendedor.

Este barrio tiene similitud con lugares como Teusaquillo en la ciudad de Bogotá, Manga en la ciudad de Cartagena o el barrio Centenario en la ciudad de Cali.
Últimamente, muchas personas se encuentran interesadas en la arquitectura patrimonial, y han surgido empresas dedicadas a la construcción de diferentes edificaciones en centros históricos, que respetan el entorno y encajan con el tipo de arquitectura de época.
Hay muchas edificaciones patrimoniales a lo largo del territorio nacional, de espléndida belleza, que han sido destruidas para darle paso a lo que algunos creen que es la “modernidad”.
