Las caletas repletas de arrumes de billetes de dólares de altas denominaciones en las que los narcos guardaban sus fortunas son cosa del pasado. También las operaciones milimétricas en las que mujeres elegantes, refinadas, llegaban a los más exclusivos y antiguos bancos de Ginebra, en Suiza, para acceder a sus cajas de seguridad y retirar grandes sumas de dinero.
Los narcos, hoy día, usan métodos financieros que consideran más discretos para evitar dejar huella en los sistemas internacionales, además, se comunican a través de plataformas como SKY ECC para tratar que las policías internacionales no logren descubrirles. Pero sus intentos han sido fallidos.
El 20 de febrero, la Fiscalía y la Dirección de Investigación Judicial (Dijín) informaron la captura de Jhon Henry González Herrera, un hombre conocido como Medio Labio, primo de alias don Mario y su hermano el Alemán, de quienes, según las autoridades, es uno de sus herederos criminales.

Los primeros registros judiciales en su contra datan de 2008, cuando fue detenido por porte ilegal de armas de fuego, sin embargo, logró la libertad arguyendo que estaba lejos de las actividades ilícitas y que sus negocios estaban ligados a la ganadería.
Aunque las investigaciones y labores de inteligencia de las autoridades colombianas, europeas y de Estados Unidos lograron establecer que seguía moviéndose en el mundo del narcotráfico y entre 2020 y 2023 estuvo vinculado a un proceso por lavado de activos.
Para la Policía, Medio Labio logró la libertad por falta de evidencias, pero SEMANA conoció versiones que cuestionan la figura que se lo permitió, a pesar de tener en contra una imputación de cargos por lavado de activos, la cual —por pedido expreso de la ley— debe negar cualquier beneficio penal.
Según registros migratorios en manos de las autoridades, Medio Labio logró huir a Dubái junto a su esposa, la ingeniera barranquillera Laura Vanessa Villalba González, y en esa ciudad de los Emiratos Árabes, según las autoridades, habría permanecido durante un tiempo en el que, señalan, lavó 147 mil millones de pesos colombianos producto del narcotráfico.
Chats que se creían encriptados y que ahora están en poder de las autoridades, dejaron en evidencia la manera en la que no solamente Medio Labio, sino una red de narcos colombianos, movieron dinero a través de criptomonedas y un método informal conocido como hawala.
Para blanquear capitales con criptomonedas, por ejemplo, la Fiscalía detectó la creación de una firma en Managua, Nicaragua, para “gestión de fondos de inversión sobre activos virtuales, tokenización y/o digitalización de activos, plataforma de intercambio de activos virtuales y emisión de métodos de pago basados en tecnología DLT, operación y creación de omniversos y metaversos”.
De otro lado, encontraron que los delincuentes transfieren dinero en cualquier parte del planeta sin moverlo. ¿Cómo? Un chat en manos de la Fiscalía, de una extensa investigación contra Pablo Prada Moriones, otro señalado narco conocido como Black Jack y quien ya está capturado, permitió saberlo.

El 3 de mayo de 2020, en plena pandemia del covid y estando en Europa, Black Jack les ordenó a sus hombres transferirle dinero: “Q me pasen token (sic)”, dijo.
La manera era que sus cómplices en Suramérica dispusieran de una suma equivalente a los 500 mil euros para que él la recibiera en Europa sin pasar por un banco.
En ese continente, un emisario llamado hawaladar —que llevaba un billete de 5 euros con el mensaje “de parte de Hu”— debía entregarle el dinero, unos 20 millones de pesos colombianos, para pasar el fin de semana. Esa era la clave para brindarle confianza al capo y que recibieran el monto con toda tranquilidad, sin que pudiera pensar que era una trampa de las agencias federales.
Esos mismos chats evidencian que los narcos colombianos se mueven entre Dubái, Marbella, Rotterdam y Madrid, entre otras ciudades, para tratar de pasar desapercibidos y poder negociar con carteles como la Mocro Maffia, y poner a circular droga que sale de Ecuador, del Zungo en Urabá y termina en las calles del Viejo Continente.
Transacciones pequeñas como esas, al margen del sistema financiero, fueron realizadas —según la Fiscalía— por gente de Black Jack, la cual tenía una capacidad de envío de seis toneladas de cocaína mensuales.
La droga era cargada en contenedores bajo la modalidad de contaminación, en puertos como el Zungo, en Turbo, en Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, además de Guayaquil en Ecuador.
“Hicieron ya comunicación con ñaños”, les preguntó Black Jack a sus hombres en el chat que lograron desencriptar las autoridades y que data de las 11:31 a. m. del 4 de mayo de 2020. “Sí bro hechamos, esperando un hora e citio (sic)”, le respondieron.
“Okok bro perfecto pero ya están hablando ??? (sic)”, reiteró.
“Sí bro mi socio está enlinea con ellos… hollandes rotterdam (sic)”, le contestaron, en referencia a lo que las autoridades consideran la planeación de un envío de droga desde Ecuador a un puerto en Países Bajos.
Ese mismo método habría sido usado por Medio Labio, de quien las autoridades consideran movió droga para mafias como la ’Ndrangheta y la denominada La Calabresa.
Por eso, fue detenido en Medellín, donde un juez de control de garantías le dictó medida de aseguramiento y lo envió a la cárcel de Itagüí, la misma donde están los capos de las bandas que están en la Mesa de Paz Urbana que dialoga con el Gobierno Petro.

Medio Labio fue imputado por los delitos de lavado de activos con fines de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, enriquecimiento ilícito de particulares, cohecho por dar u ofrecer y concierto para delinquir con fines de lavado de activos.
Pero este proceso sería solo la punta del iceberg de una compleja acusación que estaría haciendo camino en las Cortes de Estados Unidos.
Fuentes consultadas por SEMANA indicaron que Medio Labio se había acercado a agencias federales para colaborar con la justicia norteamericana, que en diciembre debía presentarse, pero no lo hizo y ahora se estaría construyendo un indicment en su contra que podría llevarlo a la extradición, igual que le pasó a su primo don Mario.
