Hay consternación en el municipio de Copacabana, en el departamento de Antioquia, por el presunto asesinato de un hombre a manos de su propia esposa, crimen que habría ocurrido al frente de su hijo.
Los hechos se habría presentado en horas de la noche del pasado viernes, 29 de enero, al interior de una finca ubicada en la vereda Ancón Uno.

De acuerdo con los primeros reportes de las autoridades, la pareja tuvo una dura discusión que poco a poco fue subiendo de tono, mientras que el adolescente de 16 años veía la escena muy preocupado.
En un punto, la mujer se alejó del sitio en el que estaban teniendo la pelea y, al parecer, fue en busca de un arma de fuego. Pocos segundos después, volvió al lugar y fue entonces cuando, sin mediar palabra alguna, le disparó a su esposo de 39 años de edad.

Ante lo que sucedió, el menor de edad utilizó un teléfono para reportar a las autoridades la situación y pedir ayuda para su progenitor. El sujeto recibio el impacto en la región cefálica y perdió la vida en cuestión de segundos.
Pocos minutos después, uniformados de la Policía llegaron hasta la finca e intentaron auxiliar a la víctima, pero esta ya no tenía signos vitales. Al tiempo, aprovecharon para capturar a la presunta asesina, quien todavía tenía el arma homicida en su poder.

“La presunta agresora fue dejada a disposición de las autoridades competentes. Asimismo, se logró la incautación de un arma de fuego tipo revolver calibre 38″, informó el general William Castaño, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.

El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación quedó al frente del caso y avanza en las investigaciones para esclarecer con exactitud qué fue lo que ocurrió al interior de este lugar y cuáles fueron los motivos por los que se desencadenó el conflicto.
El general Castaño aprovechó para hacerle un llamado a los ciudadanos para que exista una convivencia pacífica y cualquier conflicto, ya sea por dentro o fuera del hogar, se resuelva mediante el diálogo y el respeto.
“La intolerancia y la violencia no solo destruyen vidas, sino que afectan de manera irreversible a las familias, especialmente a nuestros niños, niñas y adolescentes”, añadió.










