La valorización energética de residuos se consolida como una alternativa para reducir el volumen de desechos y generar energía, aunque su implementación en Colombia enfrenta desafíos técnicos, ambientales y regulatorios, según análisis de la experta en energía Sandra Fonseca.
De acuerdo con la especialista, la experiencia japonesa desde finales de los años noventa evidenció que “desde el reciclaje sistematizado es posible recuperar desechos con alto contenido calórico y gestionar de manera adecuada la disposición industrial y técnica de los residuos municipales, aprovechándolos energéticamente”. En ese país, el tratamiento de residuos se integró de forma eficiente a los sistemas energéticos.

En términos técnicos, la valorización energética permite transformar fracciones no reciclables en electricidad, calor o combustibles, mediante procesos como la incineración a altas temperaturas, la digestión anaerobia para producción de biogás y la captación de metano en vertederos. Estas tecnologías contribuyen a disminuir el volumen de residuos y las emisiones asociadas.
No obstante, Fonseca señaló que el desarrollo de políticas públicas debe partir de metas claras. “Es indispensable partir de objetivos claros y alcanzables, evitando enfoques que pretendan resolverlo todo de manera simultánea”. Entre las prioridades mencionó la reducción progresiva de residuos, la separación en la fuente, la articulación con recicladores y la gestión adecuada de rellenos sanitarios.
Uno de los elementos centrales es la estabilidad normativa. “La estabilidad normativa, el respeto por los ciclos tarifarios y las señales de eficiencia son condiciones indispensables para atraer inversión”, afirmó, al indicar que la viabilidad de plantas de incineración depende del volumen de residuos con alto poder calorífico previamente separados.

En el caso de Bogotá, la alta proporción de residuos orgánicos, superior al 70 %, y el fuerte reciclaje en calle reducen el potencial energético disponible. “La cadena de separación y aprovechamiento, así como los excedentes efectivamente disponibles para incineración, se convierten en un elemento central del análisis”.
Desde el enfoque ambiental, destacó que las tecnologías modernas incluyen sistemas avanzados de control de emisiones, aunque su eficiencia energética varía según el aprovechamiento de los gases generados.
Fonseca concluyó que estas soluciones, intensivas en capital, deben evaluarse con rigor. “Se trata de soluciones intensivas en capital, generalmente más costosas que el vertido controlado”, por lo que su aplicación debe integrarse a una política integral de gestión de residuos y a una planeación de largo plazo.
