La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), Carolina Restrepo, se toma muy en serio la defensa de los niños en Colombia.
En la noche de este sábado, 17 de octubre, Restrepo afirmó que, durante las manifestaciones a las afueras del Museo Nacional, en Bogotá, por la decisión del Gobierno de archivar algunas obras polémicas, entre ellas, las de Carlos Pizarro, había menores de edad.
Restrepo, sin dudarlo, escribió molesta en sus redes sociales: “A ver, a todos los machitos: ¿quieren enfrentarse? ¡Los espero de uno en uno!”.
Y siguió: “¿Me dicen Tronchatoro? Sí, señor. Y tumbo toros”.

Y advirtió: “Con la niñez, no. Si quieren meterse con la niñez, se enfrentan conmigo. Aquí los espero”.
La directora defendió su posición luego de que algunas personas cuestionaran la forma en que se refirió a los manifestantes.
“Si un hombre habla con firmeza, tiene carácter. Si una mujer lo hace, necesita un psiquiatra. Qué maravilla de feminismo. El de pancarta y pañoleta, que exige respeto para las mujeres, pero no soporta a una mujer que no se deja intimidar”, afirmó la alta funcionaria.

Dijo en otro mensaje de X que el Estado tiene la obligación inexcusable de actuar cuando los derechos de la niñez y la adolescencia estén amenazados o vulnerados, y “vamos a actuar”.
“Los artículos 8, 9 y 11 del Código de la Infancia y la Adolescencia son un mandato legal, no una sugerencia; sus derechos prevalecen sobre cualquier otro interés. Desde el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ejerceremos nuestras competencias, en coordinación con las autoridades correspondientes, para garantizar su protección. Con la niñez y la adolescencia no se juega; sus derechos están por encima de todo”.
Reiteró que durante toda la noche, en los alrededores del Museo Nacional, estuvieron utilizando a los niños durante la protesta.
“Toda la noche, ¿y para qué? Para protegerse ellos, para esconderse detrás de la niñez y después pretender justificarlo todo con el discurso de la protesta, de la censura o de lo que se les ocurra. Pero fíjense ustedes en algo todavía más peligroso. Durante años hemos denunciado cómo la guerrilla utiliza a la niñez como escudo en medio del conflicto armado, y ahora resulta que hay quienes parecen estar aprendiendo esas mismas prácticas para trasladarlas a nuestras calles”.

E hizo un llamado: “¿Se dan cuenta de lo que están haciendo? ¿Se dan cuenta de la barbaridad que significa utilizar a un niño para protegerse uno mismo? Porque una cosa es protestar, reclamar, levantar la voz, ejercer los derechos y otra, muy distinta, es esconderse detrás de un niño para no asumir las consecuencias de los propios actos. Eso tiene un nombre: cobardía”.
A su juicio, “los niños no son escudos, no son instrumentos de protesta, no son herramientas para desafiar a las autoridades ni para despertar simpatías. Son niños y punto. Y quien necesita esconderse detrás de un niño para demostrar su valentía, lo único que está demostrando es su propia cobardía. ¡Qué vergüenza! Muy machitos para provocar, pero muy cobardes para dar la cara. Con la niñez, no. Ni en la guerra ni en las calles”.
