La mesa de negociación entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y alias Calarcá Córdoba, el jefe de una de las disidencias de las Farc más grandes del país, está en máximo riesgo por las explosivas denuncias contra el jefe guerrillero que apuntan a que sigue delinquiendo, secuestrando y extorsionando y, ahora, es señalado de infiltrar a la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y hasta el Ejército.
Las denuncias las ha publicado Noticias Caracol y la fiscal Luz Adriana Camargo confirmó recientemente el calibre de la información.
Mientras el Gobierno Petro tiene en cuidados intensivos la mesa de diálogo con la que más ha logrado avances de paz, el alto comisionado, Otty Patiño, está de vacacaciones.
SEMANA conoció que Patiño, amigo personal de Gustavo Petro, con quien se conoce desde que hizo parte de la guerrilla del M-19, salió a descansar desde el viernes, 27 de marzo y regresará hasta el próximo martes, 14 de abril.
Como comisionado encargado quedó Luis Fernando Martínez, asesor presidencial, quien ha tenido que sortear con los escándalos de Calarcá Córdoba y la posición de la fiscal Luz Adriana Camargo de pedirle a Petro retirar la condición de negociador de paz al líder subversivo.
Como si fuera poco, la Fiscalía citó forlamente a Calarcá a una audiencia de imputación de cargos por delitos de lesa humanidad en medio de la paz total. El principal argumento jurídico son algunas pruebas recaudadas en los aparatos electrónicos que le pertenecían al guerrillero y que le incautaron en 2024 en un retén en carrereras de Antioquia.

Estos dos hechos constituyen un golpe certero a la mesa de negociación de Gustavo Petro porque, tal y como están las cosas, lo más probable es que Calarcá no acepte las decisiones en su contra por parte de la Fiscalía y se levante de la mesa de paz.
Si eso ocurre, la paz total del Gobierno terminaría por fracasar porque a esta administración le quedan cuatro meses y no tiene mayor tiempo de maniobra.
SEMANA conoció que mientras Patiño está de vacaciones, la jefe de la mesa de negociación con las disidencias, Gloria Quiceno, viajó durante una semana a las profundidades del Caquetá y se encontró personalmente con Calarcá. Abordaron varios temas y el subversivo no ocultó su molestia con los señalamientos en su contra porque insiste en defenderse y en que no tenía computadores en el momento de su captura en Antioquia.

La Oficina del Alto Comisionado para la Paz no se pronunciará frente a la máxima tensión que se vive en la mesa de negociación y esperan que sea Gustavo Petro quien marque el rumbo a tomar.
El presidente no se ha referido al tema, pero lo más probable es que cuestione nuevamente el papel de la fiscal Luz Adriana Camargo. Él ha dicho varias veces que está decepcionado porque la ternó para ocupar la jefatura del ente judicial.

Volviendo a las vacaciones de Otty Patiño, quien tiene más de 80 años, recientemente también solicitó un período de incapacidad durante más de un mes porque sufrió quebrantos de salud por un golpe que se propinó en su cabeza en el Catatumbo, en Norte de Santander.
