El exdirector de Medicina Legal, Carlos Valdés, tiene serias dudas sobre los restos de Camilo Torres, pese a que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas le confirmó al país que las partes del cuerpo, estudiadas desde 2024, pertenecen al reconocido sacerdote. Y hoy reposan en una capilla de la Universidad Nacional de Bogotá.
Los resultados de los restos de Torres —a juicio de Valdés— ameritan toda la aplicación de la ciencia. Y la de hoy. Por eso, tiene varias críticas al proceso adelantado con el sacerdote y exguerrillero del ELN.

“La identificación de un hueso no es antropológica, eso tiene unos márgenes de error inmensos, sobre todo cuando no se tiene el esqueleto completo, sino fragmentos de hueso. Que los resultados de la genética no se den explícitamente eso da a entender que son un fraude”, explicó. Es decir, “la ciencia no tiene secretos y es pública. No hay ningún resultado científico que se entregue con secretos”.
*Aclaración: (Revisando la comunicación y la entrevista dada, deseo aclarar que, no soy abogado de profesión, si utilice la palabra fraude, esta fue usada de manera general, no señalativa y no llevaba una connotación delictiva; sin embargo, mantengo mi posición frente al hecho de que las investigaciones científicas deben ser públicas. En ese orden de ideas, no es mi objetivo denigrar a ninguna persona natural o jurídica y por ello retiro la palabra fraude, pero sostengo que las investigaciones científicas deben ser públicas).
Y es que a Carlos Valdés le preocupa que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas confirme que encontró los huesos de Camilo Torres, pero no le entregue al país los resultados genéticos.
“Tienen que mostrarnos qué análisis hicieron, qué marcadores utilizaron, contra qué los comparó, cómo se hicieron los cálculos de aproximación. Y no se han mostrado”, le manifestó a SEMANA.
Agregó que el Instituto debe mostrar el perfil genético del papá de Camilo Torres y el del sacerdote y los resultados de la comparación. “Que lo muestren. No lo oculten porque la ciencia no se oculta”, expresó.

El exdirector de Medicina Legal fue crudo y dijo desde su conocimiento forense que siente que “se está utilizando la ciencia de una manera burlesca”.
El Estado informó que se identificó un cuerpo, dijo, pero quiere “que muestren los resultados genéticos, qué marcadores se utilizaron, la frecuencia de los marcadores y con qué huesos se comparó”.
En la fotografía donde la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas confirmó la noticia aparece el antropólogo argentino Luis Fondebrider, pero, a juicio de Valdés, no es suficiente.
“No me lo pongan ahí en la foto como para engañarlo a uno. Tienen que demostrar con resultados. Lo creen a uno tonto. Entonces, ¿por salir en la foto con Luis Fondebrider, del equipo argentino de antropología forense, ese resultado es científico? Por favor”, expresó a SEMANA.
Carlos Valdés tiene razones de peso para opinar por qué el intento por identificar los supuestos restos de Camilo Torres lo inició él cuando fue director de Medicina Legal en 2016 y recibió un oficio de la Secretaría General de la Presidencia, donde le pidieron iniciar las labores de búsqueda con fines de identificación del cura Camilo. El jefe de Estado era Juan Manuel Santos y en la época se iniciaban los diálogos de paz con las Farc.
Valdés buscó las bóvedas en Bucaramanga donde, se suponía, estaban los restos de Torres. Y los exhumó.
“En ese momento me pregunté: ¿Y si tenemos un cuerpo que, sospechamos, es de Camilo Torres, con qué lo voy a comparar? La identificación es un proceso científico comparativo”, le contó a SEMANA.
Se documentó y se enteró de que, cuando murió Camilo Torres (15 de febrero de 1966), Fidel Castro se contactó con su madre, Isabel Restrepo Gaviria, y se la llevó a vivir a La Habana. “Él la quería mucho y allá todo el mundo sabía que la señora era como la mamá de Fidel”, contó Valdés. La mujer falleció y su cuerpo permanece sepultado en un panteón en Cuba.
Valdés tendió puentes diplomáticos con Cuba. “El embajador de ese país me dijo que había un problema: Fidel Castro acababa de entregar el poder a Raúl, su hermano, pero prometió solicitar el permiso para exhumar el cuerpo. Tardó mes y medio”, contó el exdirector de Medicina Legal.
Finalmente, Fidel y Raúl Castro concedieron la autorización.
Carlos Valdés, entonces presidente de la Asociación Iberoamericana de Medicina Legal y Ciencias Forenses, procedió, viajó a La Habana, seleccionó los huesos, los extrajo, los embaló y les colocó un rótulo con un número y no con nombre (por seguridad); se los entregaron mediante un acta oficial en la isla.
Él dejó los huesos bajo custodia en Medicina Legal y los identificó. “Son fragmentos de hueso, hay largos, también del fémur. Recuerdo que el esqueleto de la señora no estaba completo”, narró.

Juan José Yunis, uno de los más reconocidos genetistas de Colombia, tiene igual percepción que Carlos Valdés.
“Entregaron unos restos óseos sin una verificación científica. Faltaron a la verdad, ya que ni la antropología forense ni los datos de contexto permiten confirmar científicamente que los restos óseos sean de Camilo Torres. Dieron una cifra de mil doscientos millones de veces más probable que los restos fueran de un hijo de Calixto Torres Umaña, sin tener un informe escrito por Medicina Legal”, afirmó.
Yunis teme que con Camilo Torres se repita la historia de algunos magistrados del Palacio de Justicia.
