Un gran revuelo en el mundo político ha generado la más reciente portada de la revista SEMANA en la que se revela el entramado de corrupción de Juliana y Verónica Guerrero en el que, supuestamente, habrían ofrecido coimas a cambio de contratos en entidades del Gobierno a empresarios a los que les terminaron incumpliendo.

El exsenador Gustavo Bolívar se refirió a esos hechos y los condenó. “En este otro caso de las hermanas Guerrero no se puede ser tibio. Que la Fiscalía investigue y que caiga el que tenga que caer. Y que los contratistas engañados hablen. Me tranquiliza que, a pesar del lobby y el tráfico de influencias, las entidades no les hayan otorgado contratos”, aseguró Bolívar.
A diferencia del excongresista del petrismo, el presidente Gustavo Petro se desmarcó del escándalo y dijo que el Gobierno no habría dejado que se consumaran esas coimas.
“Las pruebas que aquí se indican, reflejan, que los llamados ‘empresarios’ se pusieron furiosos y a lo mejor entregaron los chats, porque no les cumplieron. Si es verdad, dieron dineros como pendejos, pensando que los ministros o yo mismo, actuamos por presiones de mujeres o por codicia. Hasta abelardistas serán si se investiga un poquito más. La revista haría un gran favor entregando esos chats a la Fiscalía”, afirmó el mandatario.
Además, dijo que el “jefe de jefes parece que se tiró los negocios porque piensa en otras cosas diferentes a la codicia” y agregó que el artículo sería una demostración de las barreras que tuvo el Gobierno en contra de la corrupción. “Los empresarios corruptos parece que fueron estafados y el Gobierno impidió robar”, dijo.
Otro miembro del petrismo que se refirió al escándalo de Juliana Guerrero fue el exdirector de la UNGRD Carlos Carrillo quien calificó las denuncias como “delicadas”.

“Las pruebas que publica (SEMANA) contra las hermanas Guerrero son muy delicadas. La justicia debe investigar qué delitos pueden configurarse. Preocupa mucho que se esté hablando también del Fonsecon, el multimillonario fondo del Ministerio del Interior en manos de los amigos del ministro del Interior, Armando Benedetti”, señaló Carrillo.
La senadora Jennifer Pedraza, que había revelado los títulos falsos de Juliana Guerrero en la Fundación San José también reclamó. “Obvio, si Guerrero compró títulos falsos (como lo demostré en la Fiscalía), no sorprende que cobrara coimas para repartir contratos. El clan Guerrero formó un concierto para delinquir y hasta el último día de este Gobierno, Juliana siguió siendo delegada y protegida de Gustavo Petro. No vamos a parar hasta que haya justicia. Este 5 de agosto es su audiencia de acusación en Fiscalía”, afirmó.
