“Los sueños sí se cumplen”. Con esa frase el representante Daniel Briceño acompañó la foto que publicó para celebrar su llegada al Congreso de la República después de soñarlo durante años.

En la imagen aparece Daniel, congresista en su posesión el pasado 20 de julio, enfrentado con una de Daniel, estudiante del colegio La Giralda, que ocupó la silla de los honorables congresistas hace más de dos décadas en una excursión al Capitolio Nacional.
La historia de Briceño con la política no es nueva. Ocupó una curul en el Concejo de Bogotá donde llegó de la mano del Centro Democrático y, antes de eso, pasó por una Unidad de Apoyo Normativo de un cabildante. Su camino al Congreso se pavimentó desde el bachillerato.


Pero la cercanía de Briceño con el salón Elíptico no está mediada necesariamente por la política. De hecho, los motivos tienen más que ver con la comida tradicional del centro de Bogotá que con el gran sueño de ser uno de los 183 representantes que tomarán las decisiones más importantes del país entre 2026 y 2030.
Daniel repartía domicilios dentro del Congreso. Así llegó por primera vez a su futuro lugar permanente de trabajo. “Jamás yo en la vida me imaginé que podría llegar a ser congresista y llegar a una silla de esas. Las siguientes veces que yo entré al Congreso (luego de la excursión) fue a llevar los domicilios de un restaurante que mi mamá tenía al lado del Congreso”.

De la nostalgia de ese recuerdo surgió la publicación de la foto que retrató muy bien su vida y relación con el Congreso. La imagen, como él mismo lo contó en SEMANA, es la materialización de que los sueños se cumplen: “Independientemente del origen, independientemente de las cosas como vengan en Colombia, siempre, si se le da una oportunidad a un joven, puede hacerlo”.
La época de los domicilios fue entre 2008 y 2011, cuando su madre tenía un restaurante en el sector de Nueva Santa Fe, contiguo al Congreso. “Yo salía del colegio y, luego de la universidad, le ayudaba a mi mamá a llevar los domicilios al mediodía”.

Ahí se empezaron a tejer los sueños de Briceño en el legislativo. “Mi sueño siempre fue trabajar en una UTL en el Congreso, pero nunca nadie me invitó a trabajar en una de esas en el Congreso. Siempre me gustó ir al Congreso. Yo ‘lagarteaba’ con amigos los 20 de julio para ir a ver congresistas y me ponía corbata cuando joven e iba y miraba qué era lo que hacían allá”.
Hoy, casi 20 años después, Daniel Felipe Briceño Montes se sentó en una de las curules que se ganó luego de ser el candidato a la Cámara de Representantes más votado de la historia del país.
Llegó de la mano de su partido Centro Democrático y de la confianza que le confirieron los colombianos afines a su proyecto de país.
