“El enemigo es Iván Cepeda”. Esa fue la oración que miles de veces se repitió en la derecha y la centro derecha en los últimos meses de cara a las elecciones presidenciales. Sin embargo, en la recta final de la competencia, el mantra fue olvidado y la lucha entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia fue más intensa que la misma puja contra la izquierda.

El giro del objetivo en la competencia tenía lógica. Mientras Iván Cepeda tenía consolidado su favoritismo y su puesto seguro en el tarjetón del 21 de junio, la candidata de la Coalición por Colombia y el de Firmes por la Patria debían pelear codo a codo por ese lugar.

Con las votaciones de esta primera vuelta decantadas y los escasos resultados de Paloma Valencia, alcanzó apenas el 6,92 % con el 99 % de los votos escrutados: ¿es posible una unión entre ambos?, ¿esa unión se necesita?
Hace algunos meses, la suma de la derecha era una obviedad. Tanto el uribismo como el abelardismo lo pregonaban felices. “Si Abelardo es el que pasa a la segunda vuelta, estaremos con él; si es Paloma, él le cargará maletas”, había dicho el expresidente Álvaro Uribe Vélez en una entrevista a comienzos de año.

Si había alguien que tenía claro que el enemigo a derrotar era Iván Cepeda era él. Para el exmandatario, el candidato del Pacto Histórico es un acérrimo enemigo, no solo como contradictor político, sino como el autor del proceso penal que lo tuvo años contra las cuerdas y del cual fue absuelto en segunda instancia. Pero esa tesis era compartida tanto por Abelardo como por Paloma.

Todo cambió en las últimas semanas cuando la derecha del país se enemistó. Fue Paloma Valencia quien, en la última semana, expresó públicamente un malestar que tenía ya tiempo gestándose.

“Vea, yo le diría a la base uribista que no se vaya a confundir. Yo sí soy Paloma la de siempre. Yo estuve aquí defendiéndonos de Petro. El doctor Abelardo estuvo en Florencia, entiendo que buscando setas y tomando ron”, le dijo a Blu Radio en una entrevista este jueves en la mañana.

Abelardo de la Espriella nunca contestó. En una entrevista con SEMANA aseguró: “Yo tengo todo el respeto y consideración con Paloma, porque meterse en esto no es nada fácil y ella, en este momento, es presa de las presiones y de la caída de su campaña, porque es evidente que la campaña se ha desinflado”.

En esa misma conversación, dijo abiertamente lo que pensaba a quienes creían que esas peleas le hacían daño a la posibilidad de una unión de la derecha.
Cuando el director de SEMANA, Yesid Lancheros, le preguntó qué sentía que pasaría con el uribismo, respondió así: “Las bases del Centro Democrático están aquí hace rato porque yo represento la verdadera doctrina uribista”.
Aseguró que el destino del uribismo en la segunda vuelta es claro: no podría existir bajo ninguna posibilidad una unión con Cepeda, entonces el giro a su campaña debería ser automático.

“El expresidente Uribe es un patriota. ¿Quién le hace pensar a cualquier colombiano que Uribe va a votar por el señor Cepeda? Ahí no hay ninguna posibilidad de que Uribe vote por Cepeda. Tengo la absoluta certeza de que Uribe jamás votaría por una fórmula como la de Cepeda y la señora que lo acompaña en la Vicepresidencia, porque es un hombre que defiende valores y principios democráticos, cosas que, por supuesto, no tiene nada que ver con lo que defiende Cepeda. De tal suerte que yo no tengo sino cariño, afecto, admiración y respeto por el presidente Uribe... Yo entiendo el devenir político; él tiene su candidata, tiene su partido. El país será otro el lunes. Y en ese país, en el que yo visualizo para Colombia una patria milagro, Álvaro Uribe Vélez ni será vetado, ni será rechazado”.
Con el 99 % de los votos escrutados, Valencia tenía el 6,92 % y 1.634.817 votos, una cifra muy baja teniendo en cuenta que se trata de la candidata de Álvaro Uribe Vélez y la ganadora de la Gran Consulta por Colombia el pasado 8 de marzo. Sin embargo, de cara a la segunda vuelta no es una cifra despreciable. Abelardo de la Espriella, con ese 99 %, alcanzaba el 43,73 % y 10.328.955 e Iván Cepeda tenía el 40,91 % y el 9.664.594 de los votos.
Si los votos en política fueran endosables, y la historia ha demostrado que eso nunca es seguro, ese 6,92 % de Valencia le alcanzaría para ganar en segunda. Pero a tres semanas de las elecciones, no existen certezas.
